La perfección posee tres dimensiones

PILAR INFIESTA | León

Dicen que las sucesivas ramas de un árbol, la aparición de pétalos en una flor o las dimensiones de nuestro propio cuerpo siguen la denominada proporción áurea, donde lo pequeño es a lo grande, como lo grande es al Todo. Esa disposición ‘divina’ es la responsable de que objetos aparentemente tan inocuos como una cajetilla o un envase nos llamen poderosamente la atención por esconder una curiosa simetría y cierta belleza estética. Si a esos diseños se añade una buena dosis de imaginación, el producto se convierte en irresistible. Lograr ese efecto en el público es el empeño de los dos socios de Estudio DaVinci, Jairo Gomes y Juan Carlos Tranche, que son capaces, gracias a la tecnología en tres dimensiones 3D, de inventar etiquetas, logos, tarjetas, cajas y estuches diferentes para mejorar las ventas de perfumes, vinos, embutidos, ropa y hasta «semillas de marihuana», lo más chocante que les han pedido publicitar. Estos dos profesionales abarcan desde el diseño gráfico, de estands y webs, al ambient marketing (el que utiliza elementos del entorno para transmitir un mensaje publicitario de forma creativa y vistosa), el packaging (embalajes para su manipulación, transporte y almacenaje), el branding (construir una marca), la imagen corporativa y la animación en 3D. Traducido a ejemplos, Estudio DaVinci preparó la campaña para un conocido videoclub de León que les pidió atraer clientes a su establecimiento. Buzonearon 60.000 folletos ofreciendo un alquiler gratuito de una película, si el actor Javier Bardem (mimetizado en la estatuilla de oro para el folleto) ganaba el oscar, como ocurrió. «La iniciativa tuvo muchísima repercusión en medios nacionales y hasta de Latinoamérica, que hicieron reportajes y que incluso titularon ‘el oscar de Bardem le puede costar a un videoclub leonés 135.000 euros’», recuerdan. Fue una apuesta ocurrente que consiguió con creces su objetivo: llevar público y dar a conocer el local.

Otro reto fue explicar el uso de un jamonero. En ese caso recurrieron a un video de animación en 3D, donde los cuchillos y las lonchas muestran la utilidad del aparato y, de paso, abren el apetito. Igualmente, una compañía que ‘arrastra’ túneles y literalmente los empuja para encajarlos en el hueco de la montaña, necesitaba mostrar su forma novedosa de trabajo, y la manera más eficaz que encontraron fue a través de un video de presentación en tres dimensiones. Claro y directo en 15 segundos.

Siempre a la última, Estudio DaVinci estudia ahora cómo aplicar un efecto visual muy singular a sus trabajos. Se trata de usar tintas electroluminiscentes, que poseen la capacidad de iluminarse y logran destacar los productos sobre la competencia «de un modo sin igual», precisan. De hecho, encontrarte un expositor con luces que parpadean, que emiten hipnóticas secuencias de luz intermitentes y parecen que te llaman, que se iluminan en la oscuridad o resaltan partes de un dibujo, «marca una gran diferencia, la de existir o no, en la gran batalla por captar la atención del público», apuntan.

El área que más les demandan actualmente es el de creación de una marca, que implica arrancar de cero y elaborar desde el logotipo, al diseño del producto y de la web, la papelería (carteles promocionales, hojas) la señalética (carteles de dentro, para los despachos, el baño, el exterior) y, a veces, hasta el nombre. Pero, ¿cómo lo hacen?. Con ideas, horas de trabajo, ordenadores, programas, tabletas digitalizadoras y un puntero-lapicero. Hay trucos. En computación, las tres dimensiones son el largo, el ancho y la profundidad de una imagen. Aunque técnicamente hablando, el único mundo en 3D es el real, se puede simular. El proceso de la creación de gráficos o productos tridimensionales comienza con un grupo de fórmulas matemáticas que, junto con el uso de objetos externos, como imágenes para las texturas, describen objetos poligonales, tonalidades, sombras, reflejos, transparencias, translucidez, refraxiones, iluminación (directa, indirecta y global), profundidad de campo, desenfoques por movimiento, ambiente, punto de vista, etc. Toda esa información constituye un modelo en 3D.

El paso siguiente es transformar ese modelo hacia una imagen 3D, lo que se conoce como renderización (rendering), un proceso lento, pero vital, ya que es lo que se enviará a la impresora para obtener el producto final. La diferencia de este estudio leonés es que acortan los tiempos de renderización gracias a que usan diez ordenadores a la vez. «Tenemos lo que se conoce como granja de render. Así, el tiempo que sería necesario para obtener esa imagen final en 3D podemos dividirlo entre los diez ordenadores que trabajan simultáneamente en el proceso y es más rápido», afirman.

Por lo general, se necesita una placa aceleradora de 3D para la renderización de gráficos. Es un dispositivo que ayuda al microprocesador a realizar la tarea, pues suele ser un proceso pesado.

El resultado de una renderización puede ser una imagen 3D estática o una animación 3D y el coste, desde 500 euros a «infinito, si se trata de una película en la que intervienen más de 800 personas en cinco años de trabajo», comentan.

Estudio DaVinci trabaja, principalmente, para empresas leonesas, de la autonomía y de las provincias cercanas como Galicia, Asturias, Cantabria y Madrid, que suelen exportar sus productos al extranjero. «De ahí, «que sea necesario estudiar las diferentes culturas, para saber cómo hacerles llegar mejor el mensaje». Para una empresa de embutidos con intención de abrir mercados en China y Japón, diseñaron unas cajas de color negro, que representa el lujo en esos países, con una imagen clara de un cerdo en amarillo dorado y los colores de la bandera española en los costados para que se identificara claramente y, al apilar las cajas, se reconociera de un vistazo la procedencia del país. A nivel más local, otro de los trabajos con impacto que han realizado consistió en reproducir una tarjeta para una nueva farmacia en la capital. Se les ocurrió plasmar en un cartón blanco la imagen de una píldora abierta de la que caen granos de colores. El conjunto, limpio y sencillo, formaba un corazón. «Aplicamos mucha simbología, porque hoy en día una farmacia por encima de los medicamentos, vende salud y bienestar», explica Tranche. Esa capacidad para simplificar y dar soluciones, para acertar con los mensajes y recurrir a la última tecnología, constituye una de las virtudes de Gomes y Tranche, que reconocen que trabajan de forma «compenetrada. No sale nada si no está hablado entre nosotros. Existe un continuo paseo de un despacho a otro. Quizás, yo aporto creatividad, branding (dice Tranche) y él destaca más en el uso tecnológico, pero a la primera persona que le presentamos el proyecto es al otro. Si pasa ese filtro, crece con los dos».

Ambos resaltan que el 3D dota a los objetos de perfección, son más fáciles de iluminar y, por eso, la mayoría de anuncios de perfumes no usan el producto original, que posee imperfecciones como una arista más pronunciada, un pequeño hueco, fallos, sino un modelo en tres dimensiones. Gomes maneja el puntero-lápiz sobre una tableta plana, en vez de ratón. Cada presión de la punta se traduce en un trazo en la pantalla del ordenador, más grueso o más fino. «Es una manera muy natural de trabajar, también utilizo una pantalla sobre la que se puede pintar directamente como si fuera una hoja». De sus movimientos resulta una figura con volumen que acabará, por la magia de la impresora 3D, siendo una carcasa de plástico para un móvil, una cajetilla, un envase para una bebida o una etiqueta con resaltes.

Las nuevas impresoras abren la puerta a un mundo lleno de posibilidades, que parece de ciencia ficción, donde crear órganos humanos ya es una realidad probada, y no sólo objetos de cerámica, plástico o metal. Tras escanear la zona u órgano dañado, un programa modelará la estructura y tejidos a imprimir y una impresora 3D que usa células en vez de tinta obrará el milagro.

Estudio DaVinci creyó desde el principio en las tres dimensiones. Abrieron sus puertas en 2005, hace once años, y admiten que trabajan «en un entorno virtual, y lo mismo un día estás fotografiando vacas, que otro aparatos de odontología o vinos para varias campañas». Su trabajo es «sorprender», definen, y las ideas llegan «siempre trabajando, de hilar».

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Gomes y Tranche, en su estudio, trabajando sobre la tarjeta digitalizadora con un puntero-lápiz. MARCIANO

El estuche para una camiseta, una crema o un jabón son trabajos del estudio. MARCIANO

Muestra de los diseños de Gomes y Tranche. MARCIANO

■ Diccionario básico sobre procesos de 3D
Renderizar: proceso de generar una imagen o animación 3D a partir de un modelo, usando una aplicación de ordenador. La imagen que resulta de la renderización es digital (raster) y se usa para juegos, diseños, efectos especiales de cine y TV.
El renderizado de los gráficos en 3D puede hacerse lentamente o en tiempo real.

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■  Materiales para las nuevas impresoras
Las impresoras 3D usan material termoplástico como el ABS o el PLA para el modelado por deposición fundida. A 200 grados comienza a brotar plástico por la boquilla del extrusor y se va depositando el material fundido capa sobre capa que se vuelven sólidas al enfriar. Se ha ensayado ya con metal, cerámica y hasta células.

■ Trabajos que efectúa Estudio DaVinci
Diseño gráfico, de estands y webs, ambient marketing (el que utiliza elementos del entorno para transmitir un mensaje publicitario de forma creativa y vistosa), packaging (embalajes para su manipulación y almacenaje), branding (construir una marca), la imagen corporativa y la animación en 3D.

Author: Innova

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