Como una ‘Apple Store’ para mayores
Jun30

Como una ‘Apple Store’ para mayores

Miguel Ángel Conde desarrolla una ‘tienda’ para bajarse las aplicaciones que se adaptan a las necesidades de los mayores   SUSANA VERGARA PEDREIRA Es una especie de Apple Store pero pensada para personas mayores o con dificultades. Un gran supermercado de aplicaciones en el que los usuarios de más edad o con cualquier tipo de dificultad pueden encontrar de manera fácil y sin complicaciones las aplicaciones que necesitan para sus teléfonos móviles o tabletas. En eso está Miguel Ángel Conde, profesor del Grupo de Robótica de la Universidad de León, donde es también ayudante doctor. Conde ha ideado un repositorio de aplicaciones para dispositivos Apple y Android en el que será sumamente sencillo encontrar lo que se busca. Y, además, aclararse para qué sirven y cómo se manejan. Está pensado para eliminar la llamada `brecha tecnológica’ entre generaciones. Porque, tal como sostiene este profesor, y otros muchos estudiosos, las personas no nacidas en la era tecnológica, y que además en muchos casos tienen una serie de limitaciones físicas, utilizan también Internet, ordenadores, web, redes sociales, teléfonos móviles y tabletas pero tienen que salvar un gran obstáculo, aprender a manejarlas, que sería sin embargo fácilmente salvable si quienes crean las aplicaciones pensaran en ellos. Es por eso, y no por la tecnología, por lo que se quedan aislados, al margen. «Han dado el salto tecnológico, han dado el salto al teléfono móvil pero el teléfono móvil no ha dado el salto hacia ellos», resume Conde. Los ejemplos lo dejan más claro aún. Pantallas táctiles que no se adaptan a la sensibilidad de los mayores o deberían ser más lentas, letras pequeñas, elección de colores poco o demasiado contrastados que impide leer los textos con facilidad, señales sonoras que no se oyen bien, teclados táctiles con poca separación entre los caracteres pensados más bien para dedos ágiles y `jóvenes’… Bastaría corregir todo esto y añadir botones de mayor tamaño, ayudas visuales y sonoras y animaciones de pantalla. Las aplicaciones que reúnan estas características estarán en puesto de salida de la `store’ de Miguel Ángel Conde. «Un teléfono móvil puede acercarlos mucho a la sociedad o alejarlos si no son capaces de entenderlo y usarlo», apunta directo a la cuestión Miguel Ángel Conde. Son un colectivo en riesgo de exclusión aunque, paradójicamente, cada vez más presentes en el uso de la tecnología y con rasgos similares a los de los jóvenes, incluido el uso de APP y redes sociales. «¿Dónde reside el problema? Uno de los más importantes es la falta de formación en el uso de estos dispositivos, pero también que ni estos ni las aplicaciones se hacen pensando en las...

Leer más
Móviles contra el fuego
Jun18

Móviles contra el fuego

Hay versión en castellano y en gallego, y aunque su uso es generalizado puede «personalizarse» a la medida de cada autonomía o provincia, añadiéndole normativas y teléfonos concretos. Pero ya está disponible. Una aplicación para dispositivos móviles que se denomina Monte sin fuego, y que ha sido desarrollado por los alumnos del Instituto Francisco Daviña Rey de Monforte de Lemos. Alguno de ellos leonés, y bajo a dirección del doctor en Informática Luis Vázquez, que durante años desarrolló su labor en diversos departamentos de la Universidad de León. La aplicación incluye marcación automática de los teléfonos de avisos de incendios y emergencias, una posibilidad muy útil porque, según Vázquez, está comprobado que muchas personas no saben a qué teléfono tienen que comunicar un aviso de este tipo. También incluye información sobre cómo realizar las quemas controladas, así como contactos y formularios para solicitar los permisos. En este caso, con datos de Galicia, aunque pueden implementarse los de cualquier administración que lo demande. Porque las encuentas realizadas por los alumnos y profesores pusieron en evidencia igualmente el desconocimiento sobre os trámites a llevar a cabo para desarrollar estas actividades. No tienen muy claro tampoco muchos ciudadanos qué hacer con una persona que se ha quemado o intoxicado con humo hasta que lleguen los servicios de emergencia. Y en el monte a menudo hay zonas fuera de cobertura que impiden conectar con estos servicios, por lo que resulta imprescindible conocer cómo tratar a los heridos. La aplicación desarrollada permite calcular también la velocidad con la que evolucionará el incendio, utilizando una fórmula de un estudio publicado por el Centro de Investigación Forestal del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria. «La velocidad se calcula en función de la velocidad del viento, la altura de la vegetación y la pendiente del terreno. Si no hay anemómetro en la ayuda de la propia utilidad podemos concectarnos directamente a la Agencia Estatal de Meteorología para obtener los datos de la estación de observación más cercana». La aplicación tiene un conversor de distancias; y puede obtenerse el calor desprendido de la altura de las llamas. En cuanto al cálculo del perímetro y el área afectada por el incendio, se calculan las distancias con GPS. «Todos los alumnos conocen la existencia del GPS, pero si se prescinde de la utilidad como navegador de coche raelmente no somos conscientes de las muchas aplicaciones que tiene». La idea es tomar puntos de referencia con el GPS, a lo largo del perímetro del incendio, y «con esos puntos vamos a ser capaces de generar una línea que marca el perímetro del incendio. A partir de ahí se...

Leer más
Un catálogo de plantas en el ordenador
Jun18

Un catálogo de plantas en el ordenador

Hay que remontarse prácticamente medio siglo para conocer sus orígenes, pero después de ese tiempo y, sobre todo, mucho trabajo, el herbario de la Universidad de León (ULE) se ha convertido en una referencia, en especial del noroeste español. Con el paso de los años ha ido creciendo para convertirse en «algo vivo» gracias a la labor que comenzó Jaime Andrés Rodríguez, que da nombre a esta instalación, de forma paralela a la conversión de la sección de Biología de la Facultad de Ciencias de Oviedo, con sede en León, en Facultad de Biología. Por aquel entonces, Rodríguez, primer profesor de botánica de la institución, empezó a recoger las plantas y a conservarlas para su estudio e investigación de materias relacionadas con la distribución, la morfología, la taxonomía y el ADN. Fue el germen del actual herbario, que hoy cuenta con 8.000 especies diferentes de plantas superiores, aunque con unos 115.000 pliegos, algunos de ellos con las mismas especies pero con características distintas para favorecer los estudios «profundos» y realmente útiles. El proceso para la conservación de los ejemplares que ahora pueden consultarse en este herbario comienza con la recogida de las plantas frescas sobre el terreno. Posteriormente, se prensan y se secan entre periódicos y con almohadillas especiales en un almacén antes de llegar a las instalaciones del herbario. Siempre llegan acompañadas por una etiqueta de campo, un material esencial para conocer sus características y favorecer la investigación. En estas etiquetas se incluyen el nombre del ejemplar, la localidad georreferenciada «lo más finamente posible», la altitud, la fecha de recolección, la geología en la que vive, la persona que la ha recogido y quién la determina. Esta información constituiría una ficha completa de campo, a la que se asigna un número que es imposible de modificar y que convierte a este ejemplar en único por sus condiciones, explica la conservadora del herbario de la ULE, Elena de Paz. Estos datos se informatizan en un programa específico de herbarios nacional, se montan en los pliegos de herbario, se pegan en la cartulina que soportan a las especies –con un esparadrapo de seda- y pasan a formar parte de una colección enumerada que es el herbario LEB, el acrónico con el que se conoce al de León. A partir de ese momento, ese ejemplar estaría «perfectamente localizable» a través del índice de herbarios, lo que facilita conocer los ejemplares de los que dispone cada instalación para una posterior petición de material para su investigación o consulta. Las condiciones de conservación también son un aspecto fundamental, sobre todo teniendo en cuenta que son seres vivos y ante el riesgo de posibles...

Leer más
La ciudad submarina
Jun18

La ciudad submarina

¿Podremos dentro de unos años dormir con los peces y las olas moviéndose sobre nuestras cabezas? El diseñador británico Phil Pauley, un apasionado de la idea de vivir bajo el agua, sobre la que ha escrito un libro, aspira a que se haga realidad este siglo a lo largo de su propia vida. Este profesional, que dirige un estudio creativo en Londres (www.philpauley.com) ha ideado una futurista ciudad submarina autosostenible, capaz de alojar a un centenar de personas y mantener sus vidas sin tener que depender del aire, los alimentos y otros recursos esenciales provenientes del mundo exterior. Sub Biosfera 2 (SBS2) es un hábitat submarino cerrado, autosuficiente y concebido como una base de operaciones para exploradores y turistas submarinos, así como para efectuar estudios oceanográficos. Su diseño se inspira en el amor de Phil Pauley por el buceo, en su fascinación infantil por los trabajos del explorador e investigador francés Jacques Cousteau y del experto estadounidense en laboratorios e investigaciones submarinas Ian Koblick. Esta ciudad submarina también se fundamenta en el estudio del proyecto Biosfera 2, una estructura hermética con un tamaño similar al de dos campos y medio de fútbol, construida en Arizona (EE UU) entre finales de la década de 1980 y comienzos de la de 1990 para reproducir un ecosistema terrestre autosuficiente, basado en el reciclado de los recursos disponibles en su interior, de cara a las futuras colonias espaciales. Según Pauley, «la idea de edificar asentamientos humanos bajo el agua existe desde hace mucho tiempo, y actualmente los astronautas de la Nasa efectúan misiones de entrenamiento submarino. Ya están muy desarrollados los entornos con sistemas cerrados, como de los submarinos de última generación o el de la Estación Espacial Internacional». «Sub Biosfera 2 tendría un papel importante como banco mundial de semillas, así como en el almacenamiento y el mantenimiento de las personas, las plantas y la vida animal», añade este diseñador y futurólogo. Esta estructura también ofrecería un hábitat de larga duración para alrededor de cien personas, que es el número mínimo que haría falta para reconstruir la especie humana, en el caso de que fuera diezmada por un desastre natural o una catástrofe producida por el hombre, según explica el experto. Para Pauley, este concepto futurista no es una hipótesis descabellada, ya que en el pasado han ocurrido eventos que han causado estragos en la vida del planeta, por ejemplo la extinción de los dinosaurios a escala global, e incluso sucesos devastadores más localizados, como las erupciones de supervolcanes y las pandemias. «Si no podemos evitar que el efecto invernadero siga avanzando desbocado, a largo plazo puede ser que estemos más seguros...

Leer más
Ingeniero en forma
Jun18

Ingeniero en forma

Ha pedido una beca de investigación en Japón. Para eso estudia japonés, además de alemán e inglés. Carlos Alonso Brasas siente pasión por la tecnología y la electricidad. Desde bien pequeño. Así que estaba claro que iba a estudiar una ingeniería. Eligió Minas. Primero la ingeniería técnica, que acabó con premio extraordinario fin de carrera. Ahora el ciclo superior. Quiere dedicarse a la investigación y el desarrollo de proyectos. Tiene en mente ya qué: mecanismos de cinemática paralela aplicados al diseño de simuladores en maquinaria minera. Él mismo le pone la traducción: «Es decir, diseñar plataformas de movimiento, parecidas a las que se utilizan en los simuladores de vuelo, pero en este caso para volquetes, palas cargadoras, jumbos…», dice. Será su segundo trabajo de investigación. El primero fue sobre instalaciones eléctricas de las minas de interior. Y le ha echado un vistazo a un máster que le gusta: mecatrónica en la Universidad de Oviedo. Un listado de proyectos para un joven inquieto que, sin haber cumpido aún los 23, tiene las cosas claras. «Quiero encontrar un trabajo que me guste y, aunque parezca una frase hecha,  que pueda contribuir a hacer del mundo un lugar un poco mejor». Ha probado ya eso de trabajar, aunque sea dos meses. En la cementera de La Robla. Allí aprendió mucho más que el funcionamiento de una cantera, «supe cómo funciona una empresa en general». Se deja aconsejar. Eligió Minas porque un primo suyo se lo indicó. Entonces, dice, «no había el parón de la obra pública que hay en este momento, con lo que había más salidas». No se desanima. «Hay que estudiar lo que a uno le gusta y disfrutar estudiándolo. De buscar trabajo ya habrá tiempo. Espero que la situación se normalice porque con la escasez de trabajo que hay para cualquier ingeniero, las condiciones que se le ofertan son cada vez más precarias. Pero espero poder desarrollar mis proyectos en nuestro país». Por el momento, invierte en estudiar. Y, como no para, participa en dos grupos de teatro y pinta figuras de resina. Es una mente en...

Leer más