Un contenedor para chicles
May26

Un contenedor para chicles

Cinco alumnos de la anunciata crean un sistema barato para recoger las gomas de mascar del suelo y un contenedor específico Más que los genios del mañana, en el Colegio La Anunciata de León se forman algunos pequeños genios que ya hoy triunfan con sus inventos. Cinco de ellos, alumnos de 1ºy 2º de ESO, lograban hace apenas tres meses el premio al mejor proyecto científico de Castilla y León en el concurso internacional de la First Lego League. Su proyecto Stop Chicles —que incluía la creación de un robot para recogerlos del suelo y un contenedor específico donde depositarlos, entre otras cosas— se ganó el favor de un jurado que perseguía innovación, trabajo en equipo, creatividad, resolución de problemas, comunicación y sobre todo espíritu emprendedor. Me cito con ellos y con Sandra Valdueza —la directora de la actividad extraescolar Robotix— justo en el mismo aula donde han gestado una idea que incluso el Ayuntamiento de la capital podría poner en práctica en un futuro cercano. «Es eficaz, ahorra costes y protege el medio ambiente», aseguran Mario Fernández, Santiago Mateos, Álvaro Santamarta, Marcos Santos y Arsenio Álvarez, ‘padres’ del proyecto. «El problema de los chicles pegados al suelo es de larga tradición. Muchas personas han pensado sobre él y han intentado buscar una solución sin éxito palpable. Basta con pasear por cualquier calle de León para darse cuenta de que, pese a los intentos por solucionarlo, sigue habiendo cantidades increíbles de goma de mascar pegada al suelo», señalan. Ahí es donde parte su trabajo de investigación. «Hablamos con varios barrenderos y todos coincidían en que —junto con los excrementos de perro— los chicles son lo que más les cuesta quitar». El equipo Dallas, así se autodenominaron los leoneses para participar en la Firts Lego League, se puso entonces manos a la obra para, en una primera fase de su plan, concienciar a la población. «Pusimos carteles por el colegio, hicimos encuestas a ciudadanos para ver dónde depositaban ellos los chicles y lanzamos varias campañas en redes sociales». Cada semana, según sus cálculos, 14.000 chicles nuevos van a parar al suelo en León. «Detectamos que nadie percibía el tirar el chicle al suelo como arrojar basura. Por supuesto, tampoco son conscientes de los riesgos que entrañan para la salud los chicles pegados en el suelo y los altos costes que conlleva para los ayuntamientos su limpieza». Fue así como estos cinco estudiantes de entre 12 y 13 años se aventuraron a idear su propio método de recogida. Por un lado dieron vida a la Chiclera —un sistema simple de almacenaje de chicles que ocupa poco y puede ser colocado en...

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‘Mates’ como un juego
May20

‘Mates’ como un juego

Las matemáticas «no son aburridas ni requieren más capacidades. Para comprenderlas sólo es necesario que te las expliquen bien». Así desmonta el miedo a las ‘mates’ la profesora de la ULE, Noemí de Castro, que ha ideado una forma amena de acercar el pensamiento lógico a los niños armada tan solo con las 64 casillas y las 32 piezas del ajedrez. Fueran los egipcios, en la época de los faraones, o los hindúes quienes insuflaran vida al ajedrez, lo cierto es que este divertimento, que se introdujo con fuerza en Europa desde la Edad Media, goza de la virtud de convertir las matemáticas en un juego de niños. Una cualidad que la profesora del departamento de Matemáticas del campus leonés, Noemí de Castro, ha sabido exprimir y llevar a las aulas universitarias de la Facultad de Educación, donde se forma a los futuros maestros. No en balde, las 64 casillas del tablero y los 32 trebejos (piezas) que se disponen para la ‘batalla’ pueden dar origen a un número tan elevado de partidas diferentes que exceden el conjunto de átomos del Universo. Miles de posibilidades que obligan a reflexionar, calcular y valorar opciones y que permiten acercar de forma sencilla el denominado pensamiento lógico a los más pequeños. De Castro intenta transmitir a los universitarios que aspiran a ser profesores de niños la importancia de escapar de los libros y de la metodología tradicional a la hora de enseñar las matemáticas y explorar otros horizontes más amenos y altamente eficaces como los casi infinitos recursos que aporta el ajedrez. «Las ‘mates’ no son malas o difíciles, es cuestión de explicarlas bien, y poseen muchas aplicaciones más allá de usarlas para la compra. En el futuro que les espera son imprescindibles, aunque en clase, no se suele incidir en para qué sirven y eso causa desmotivación», señala, algo que quiere cambiar con el proyecto de innovación educativa, por el que ha sido premiada con un segundo accésit en la Universidad, denominado Iniciación al ajedrez en Educación Infantil y su aplicación al Desarrollo del pensamiento lógico-matemático. Para constatar sus bondades, se puso en práctica en el Colegio Leonés con 44 pequeños de 5 años divididos en grupos. Los 38 estudiantes universitarios que participaron en el proyecto de esta nueva forma de impartir una clase se encargaron de elaborar los materiales didácticos, desde los tableros gigantes de nueve metros cuadrados con cuadrículas blancas y negras, a sus piezas, otros más sencillos para que los niños puedan pintar encima y algunos de tamaño pequeño de 3X3, «para que no se distraigan». «El objetivo de esta experiencia no era que los niños aprendieran a...

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El biobanco de León
May10

El biobanco de León

La infraestructura servirá de apoyo a la investigación propia y prestará servicios a otras instituciones y empresas.  La ULE aspira a ser banco de referencia en parcelas como especies de animales silvestres.  La Universidad de León dispone de una instalación única a nivel nacional preparada para el almacenamiento seguro de muestras biológicas. La Universidad de León ya dispone de una instalación única a nivel nacional, perfectamente preparada para el almacenamiento seguro de muestras biológicas. Se trata del Biobanco, que acaba de finalizar su equipamiento para prestar sus servicios, en un principio a los investigadores de la institución académica, aunque no se descarta tampoco la posibilidad de poder dar este servicio a terceros. El Biobanco es una infraestructura de apoyo a la investigación que está pensada para el almacenamiento de muestras, fundamentalmente de las áreas de biomedicina y reproducción. Consta de dos módulos esenciales: el primero es el laboratorio de almacenamiento a 80 grados bajo cero, destinado especialmente a los biomateriales vegetales o muestras de origen vegetal, así como plasmas. El otro sirve para el almacenamiento de células que intervienen en líneas de investigación de biomedicina y las destinadas a reproducción, tales como semen y embriones, que se almacenan también en este laboratorio a 190 grados bajo cero con nitrógeno líquido. Es esta la última parte que se ha puesto en marcha recientemente y que se encuentra en fase de observación para comprobar y tener la certeza absoluta de que los sistemas de seguridad establecidos funcionan correctamente. Son precisamente estos sistemas de seguridad algunos de los aspectos que hacen única a esta instalación, porque aunque hay otras infraestructuras de este tipo, pero cuentan con unos estándares de seguridad más reducidos y con menor capacidad de almacenamiento. «Normalmente son soluciones de almacenamiento locales o para pequeñas instalaciones, como podría ser un departamento o un centro de investigación», reconoce el director del Biobanco, Paulino de Paz. La capacidad de almacenamiento del Biobanco de la Universidad de León dependerá del volumen y del tipo de las muestras que reciba, y que normalmente se guardan de dos formas: en pajuelas —para muestras de semen y orientadas a la reproducción— o en unos crioviales de tres mililitros —para el almacenamiento de células para biomedicina—, de los que sería posible guardar «cientos de miles de muestras», explica De Paz, que recuerda que no es aconsejable tampoco ocupar el 100 por ciento del espacio disponible. Entre las muestras que es posible almacenar no se encuentran muestras humanas ya que para que esto fuera posible, habría que cumplir unos requisitos legales y unas exigencias concretas que tampoco se han contemplado porque no era la finalidad del Biobanco. De...

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El pionero leonés de drones
May01

El pionero leonés de drones

David Nava, con su proyecto Leondrone, fue el primero en superar los requisitos de la agencia estatal de seguridad aérea La Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), dependiente del Ministerio de Fomento, lleva registrados más de 1.000 operadores de drones de menos de 25 kilos al despegue en el primer año y medio desde la entrada en vigor de la normativa que regula el uso de este tipo de aeronaves tripuladas por control remoto y que han permitido el desarrollo, en condiciones de seguridad, de este sector tecnológicamente puntero y emergente. Del millar de operadores, 15 han fundado ya su proyecto en la provincia de León y hay muchos más, no cuantificados, que también han superado los exámenes. David Nava, que tiene la sede de su proyecto en Trobajo del Camino, fue el primero que tuvo los papeles. Su autorización lleva por fecha el 20 de agosto del año pasado. Leondrone, que así se denomina, tiene como gran objetivo «aumentar la productividad y la producción» de empresas de diferentes sectores, ya sean eléctricas, agrarias, cinematográficas o de construcción, utilizando los drones para labores especializadas. Con un dible objetivo: reducir costes y aminorar riesgos. «Recordemos que estos equipos pueden operar en zonas cerradas como una mina, cargando bultos y pesos… Realmente puedes realizar todo tipo de trabajos hasta donde la ley nos permite», aclara David. En su caso, también quiere especializarse. «Lo que más tengo en mente es realizar un curso de termógrafia aplicada, ya que veo mucha salida y juego con las inspecciones de líneas aéreas y subestaciones eléctricas con los drones», comenta. Con 31 años, David trabaja en mantenimiento en Renfe. Siempre, recuerda, le llamó la atención la robótica y la tecnología. Por eso pensó que su momento había llegado. «Cuando vi que los drones ya no eran solo cuestión militar exclusivamente, fui recabando información. Después se aprobó la ley para aplicaciones civiles, y además en León hacían el primer curso de piloto de drone. Me saqué el título de piloto básico; luego llegó el avanzado, también un cursillo para el montaje de los equipos y programacion.., lo único que me quedaba ya era ser operador de Rpas (Drones) por Aesa y lo saqué también». Una vez preparado, el siguiente paso fue patentar un nombre y hacerse con un dominio para su proyecto, www.leondrone.es, «en homenaje a esta gran ciudad». En su opinión, el sector tiene todas las posibilidades posibles, «hasta donde alcance la imaginación y nos permitan la ley y las baterías (risas)». Desde operaciones de rescate, cargando maletines de primeros auxilios, haciendo una valoración visual y de riesgos a donde no pueden llegar los helicópteros…, hasta...

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