Alumno brillante tiene contrato

Es la primera vez que trabaja en algo relacionado con sus estudios desde que acabó la titulación de ingeniero agrónomo. Llevaba esperando esta oportunidad desde julio de 2013. Había hecho algo antes, pero nada que le permitiera «tener la estabilidad laboral que uno desea». Así que Javier Martín González está de enhorabuena.
Hasta llegar aquí, al contrato interino en la administración durante siete meses, ha recorrido un largo periplo. Estudió Ingeniería Técnica Agrícola en Zamora, cuando terminó estuve alrededor de 3 años y medio trabajando como ingeniero técnico. Cuando se le acabó el contrato, analizando las perspectivas laborales que ofrece la crisis, decidió empezar la ingeniería superior. Se fue de Erasmus y terminó la carrera. Desde entonces, hace ya dos años, ha estado buscando trabajo, formándose y haciendo trabajos no relacionados con sus estudios, ni siquiera de prácticas. Hasta ahora. «Tengo un contrato temporal», celebra. Ay.

Visto el panorama —de nuevo ay— se conforma «con que me vaya saliendo algo de lo mío aunque sea temporal y nada estable». Primera opción. Las otras son montarse algo por su cuenta e irse al extranjero a aprender algún idioma. Y eso que tiene de nota media en la carrera 8,48.

Mantiene todos los horizontes despejados. «Uno siempre tiene en su cabeza muchos proyectos e ideas que después, por falta de tiempo o sobre todo por miedo, nunca llega a hacer. He tenido algunas ideas relacionadas con el tema agroalimentario tipo artesanal o ecológico e incluso el deporte», dice.

Quizá sea el momento. A Javier Martín siempre le gustó «saber cómo se fabrica y qué propiedades tiene lo que comemos», cuenta. Por eso se decidió por la especialidad de Industrias Agrarias y Alimentarias. Además, se crió en un pueblo y ha estado vinculado siempre al mundo rural.

Tiene claro que formarse es importante para encontrar trabajo aunque, asegura, «la mayoría de la gente que conozco está muy bien formada. Una vez que han acabado de estudiar tienen ganas de trabajar y desarrollar todo lo que ha aprendido en un entorno real, donde tengan cierta responsabilidad y se valore su trabajo. Eso se demuestra en el hecho de que mucha gente joven acepta trabajos que estarían por debajo de sus competencias y prácticas en empresas en las que saben que no tienen ningún futuro, solo por aprender. Yo espero que a base de acumular experiencias, en un futuro no muy lejano, podamos empezar a encontrar nuestro sitio en el mundo laboral». Los demás, también.

javier martin normal

Author: Innova

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