Aprender, ayudar, enseñar

Nunca se conformó con un 5. Siempre de 9 para arriba. Desde pequeña. Recuerda con nitidez su época de estudiante: «Siempre quería saber más, investigar, estudiaba muchísimas horas». Así se ha hecho con un brillante curriculum que, de momento, no le ha servido para encontrar trabajo. Así que está en Dublín, perfeccionando inglés y soñando con regresar alguna vez a su país con trabajo y sueldo dignos. En Educación, que es lo que estudió.

Ese es el objetivo vital de Silvia Díaz Marcos.

Le apasiona dar clases. Lo tiene claro desde siempre.

«Quería enseñar, quería educar, quería mostrarles conocimientos, quería que se desarrollaran en todos los niveles y sobre todo quería prepararlos para afrontar sus vidas. Por esa razón decidí estudiar Educación Infantil, porque los niños y las niñas te pueden enseñar muchas más cosas de las que crees que sabes y porque me encanta sus caras y su asombro cuando les cuentas algo que ellos no saben, me encantan su preguntas, su alegría, su manera de descubrir el mundo. Cuando acabé Educación Infantil no estaba segura de qué quería hacer pero mi decisión fue acertada o eso creo a día de hoy. Me decidí a estudiar Psicopedagogía y aunque al principio no estaba segura de si sería capaz de trabajar como psicopedagoga, hoy estoy orgullosa de serlo y de saber que voy a poder ser un apoyo, alguien importante para todos aquellos a los que pueda ayudar a nivel profesional», cuenta.

Ha unido su pasión por la educación con su gran afición: la tecnología y la innovación. Así fue como se lanzó a su trabajo fin de Máster con textos multimodales en las aulas.

«A veces nos olvidamos de que existe mundo más allá de los libros de texto. Quiero que mis alumnos y alumnas trabajen con varios modos de comunicación, usar muchas herramientas para transmitir los conocimiento. Usar el color, letras diferentes, usar la tecnología, imágenes acompañadas de textos para que ellos mismos perciban lo que les quiero comunicar...», explica Silvia Díaz Marcos.

Tiene argumentos. «Creo que es necesario adaptar la educación a nuestra época actual, por eso me decidí a hacer ese trabajo. Hay que usar en las clases algo más que un libro de texto, debemos dar la oportunidad de que los alumnos se comuniquen y se relacionen entre sí, debemos proporcionales métodos y herramientas que no sean escritas, debemos animarles a leer y a que escriban», desgrana.

Está acostumbrada a tomar decisiones. En Segundo de la ESO pidió a sus padres dejar Puente Almuhey, donde nació, y venir a estudiar a León. Lo hizo interna en el colegio de las Carmelitas. Luego fueron sus padres los que se trasladaron. «Creíamos que nos ofrecía más posibilidades para seguir estudiando que continuar viviendo en el pueblo».

Reclama más apoyo a la gente joven, becas ayudas, salidas profesionales, y critica que el poder esté «en manos de muy pocos y aunque conocen la situación no les interesa adentrarse en ella porque ellos/as viven demasiado bien sus vidas».

Tiene, por encima de todo, un deseo: «Que toda nuestra generación algún día pueda volver a nuestro lugar de origen, a donde nos criamos y desarrollamos porque es realmente donde deseamos volver. Queremos estar cerca de la familia, de los amigos, de todas esas personas que nos rodean y nos hacen felices. Ojalá algún día podamos cumplir nuestro sueño: vivir y trabajar en España». Quiere dejar de ser emigrante. Y conjugar tres verbos: aprender, ayudar, enseñar.

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Silvia Díaz Marcos en un parque de Dublín. DL

Author: Innova

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