Arquitecta de la nueva era

SUSANA VERGARA PEDREIRA | León

Se lo dejó claro a Norman Foster y antesster y antes, a su familia. Ella quería ser arquitecta y tener su propio estudio. Así que ni iba a seguir la rama familiar dedicada a la medicina ni a quedarse en el estudio del famosísimo arquitecto. No hubo peros. De ninguno de ellos. Tiene determinación Begoña de Abajo Castrillo. Ha cumplido 29 años. Es arquitecta. Tiene su propio estudio.

Ha trabajado con dos de los mejores arquitectos del mundo. En Oporto con Álvaro Siza. Con Foster en Madrid. Los dos con el Pritzker, el ‘Nobel de arquitectura’ en su poder. Con Foster aprendió en Madrid a la vez arquitectura y perfil empresarial. Y mucho de su inteligencia, de su poder de comunicación, de su cercanía siendo uno de los grandes. Con Siza, el arquitecto al que atrapó la obra de Gaudí, la pasión por el conocimiento. Acaba de terminar su primera gran obra, el Impluvium de Reinosa, en Cantabria, un edificio trazado en torno a un patio central como hacían los romanos, griegos y etruscos. No es un capricho estético. Permite un aprovechamiento energético óptimo sin necesidad de inversiones en mecánica. Es el diseño inteligente del edificio el que lo consigue.

Se impuso en un concurso internacional a 300 propuestas. De madera laminada cortada digitalmente y montado en seco, su construcción se asemeja al montaje de un gigantesco mueble de Ikea. En 15 días estaba levantada la estructura. Innovación al servicio de la nueva arquitectura.

El patio del Centro Comunitario de Reinosa es el eje de esta obra que combina la tecnología más avanzada y el conocimiento de la arquitectura tradicional, una conexión que permite ahorrar costes y extremar el respeto al medio ambiente. Y, sobre todo, la opinión de quienes lo van a usar. La base de la nueva arquitectura.

Siguiendo la orientación natural, ‘adosado’ a la zona acristalada que crea una cámara de calor, el patio del Impluvium permite su uso en invierno. En el extremo opuesto, la sombra garantiza un lugar para el verano. Una zona para compartir, la idea del viejo patio, de la plaza pública convertida en 2.0.

Una obra que es mucho más que un edificio. Fiel a su filosofía, aprendida de sus maestros, Begoña de Abajo y su socio en el estudio RAW//deAbajoGarcia, el arquitecto asturiano Carlos García Fernández, hicieron partícipes a los vecinos de Reinosa del proceso. Les explicaron el porqué de cada elemento, hicieron que los niños construyeran una maqueta del centro, dieron charlas y talleres y se pararon en la calle para comentar los avances del montaje y la esencia de la obra. En recompensa, los vecinos de Reinosa han adoptado el nombre de Impluvium. Y así es como ha quedado bautizado este edificio comunitario antes incluso de su inauguración, en las próximas semanas.

Acaban de regresar de Helsinki. Allí han recogido un premio en el concurso de ideas internacional de la capital finlandesa en donde se debate sobre el futuro de la vivienda. Han obtenido una mención especial por su proyecto para la construcción de una residencia de estudiantes para la universidad central del país, una obra estructurada en módulos que permitirían no sólo el crecimiento de las instalaciones si no también la modificación del plan.

Porque la arquitecta leonesa y su socio han planteado la construcción como una idea abierta, en la que permiten participar y decidir a quien financia el proyecto. Es la nueva concepción de la arquitectura de este siglo.

Tiene un impresionante currículum, que incluye el Premio Nacional Fin de Carrera de Arquitectura concedido el 25 de octubre, estudios en la IIT de Chicago, formación con las más prestigiosas becas, incluida la Arquia y la Fulbright y un máster en la Universidad de Columbia sobre diseño arquitectónico avanzado.

De origen maragato, tiene siempre presente la sabiduría de la arquitectura popular. Y quiere seguir investigando en la arquitectura de este siglo.

Hicieron bien Norman Foster y su familia en dejarle seguir su camino.

+Info:
www.deabajogarcia.com
www.deabajogarcia.com//impluviumonsditew.html

DI29P2F5-19-32-18-9

La arquitecta leonesa Begoña de Abajo Castrillo en su estudio, RAW/deAbajoGarcia, que codirige junto a Carlos García Fernández. DL

DI29P2F1-18-47-04-1

DI29P2F2-19-06-00-8

DI29P2F3-19-06-52-8

DI29P2F4-19-07-53-8

■ Proyecto que ha ganado el tercer premio en el concurso para la construcción de la nueva sede cultural de Mahou en el barrio de la Latina de Madrid. El Impluvium de Reinosa (Cantabria), que ase inaugura en las próximas semanas. Diseño de una residencia de estudiantes que ha obtenido una mención especial en un concurso de ideas de Helsinki (Finlandia). Begoña de Abajo Castrillo y su socio Carlos García Fernández con la maqueta del Impluvium que construyeron los niños de Reinosa.

C.V. Pasión por saber

Begoña de Abajo Castrillo nació en León en 1986 y tras hacer el bachillerato en el Instituto Padre Isla de la capital, se trasladó a Madrid para estudiar la carrera de Arquitectura en la Universidad Politécnica. El quinto año de la carrera lo realizó en el IIT de Chicago (EEUU) gracias a una beca de intercambio internacional. Allí formó parte del equipo de natación y participó en el campeonato nacional de Estados Unidos. En pie ya a las 5:30 de la mañana para ir a entrenar antes de iniciar las clases, compatibilizó deporte y estudio, lo que le valió ser distinguida con el reconocimiento Dean´s List de la universidad americana.

De regreso a Madrid, finalizó sus estudios con matrícula de honor en el proyecto final de carrera: una escuela Montessori y un Centro Social para mayores, proyecto que sería el inicio de una investigación que hoy continúa sobre la relación que existe entre arquitectura y pedagogía. Obtuvo el Premio extraordinario Fin de Carrera de la Escuela de Arquitectura de Madrid. Ahora ha obtenido el Premio Nacional de Arquitectura.

En 2010 fue becada con una beca Arquia, que le permitió trabajar en el estudio del prestigioso arquitecto portugués Álvaro Siza en Oporto. Tras completar sus estudios trabajó como arquitecta en la oficina de Norman Foster en Madrid. Una oportunidad que le ha permitido formar parte de dos estudios de arquitectura dirigidos por arquitectos que han sido reconocidos con el premio Pritzker. Después de dos años formando parte del equipo de trabajo que desarrolló los proyectos de las bodegas Chateau Margaux en Burdeos, la sede de Porcelanosa en Nueva York o el polémico Edifico de España en Madrid, obtuvo una Beca Fulbright, institución galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional. Esta oportunidad le permitió cursar un Master en Diseño Arquitectónico Avanzado en la Universidad de Columbia en New York durante un año, periodo que compatibilizó impartiendo clases como profesora del grado en arquitectura de la Universidad de Barnard and Columbia. Codirige con el arquitecto asturiano Carlos García Fernández el estudio de arquitectura RAW//deAbajoGarcia// (www.deabajogarcia.com) con oficinas en Madrid y León.

Juntos resultaron ganadores del concurso internacional para la construcción del Centro Comunitario en Reinosa (Cantabria), el Impluvium, y han obtenido el tercer premio en el concurso para la construcción de la nueva sede cultural de Mahou en Madrid en el conocido barrio de la Latina, además de una mención especial en un reconocido concurso de ideas a nivel europeo en el que se debate sobre el futuro de la vivienda en Helsinki. Colabora en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid, desarrollando su tesis doctoral sobre las pedagogías del aprender haciendo y el potencial del proyecto arquitectónico de desarrollar la creatividad en etapas de formación previas a la universidad, proyecto de investigación por el que ya fue reconocida en la Universidad de Columbia con el premio Kinne en su graduación.

Author: Innova

Compartir esta noticia en