Alumno brillante tiene contrato
Mar17

Alumno brillante tiene contrato

Javier Martín González. Ingeniero agrónomo, trabaja como interino en la Administración Es la primera vez que trabaja en algo relacionado con sus estudios desde que acabó la titulación de ingeniero agrónomo. Llevaba esperando esta oportunidad desde julio de 2013. Había hecho algo antes, pero nada que le permitiera «tener la estabilidad laboral que uno desea». Así que Javier Martín González está de enhorabuena. Hasta llegar aquí, al contrato interino en la administración durante siete meses, ha recorrido un largo periplo. Estudió Ingeniería Técnica Agrícola en Zamora, cuando terminó estuve alrededor de 3 años y medio trabajando como ingeniero técnico. Cuando se le acabó el contrato, analizando las perspectivas laborales que ofrece la crisis, decidió empezar la ingeniería superior. Se fue de Erasmus y terminó la carrera. Desde entonces, hace ya dos años, ha estado buscando trabajo, formándose y haciendo trabajos no relacionados con sus estudios, ni siquiera de prácticas. Hasta ahora. «Tengo un contrato temporal», celebra. Ay. Visto el panorama —de nuevo ay— se conforma «con que me vaya saliendo algo de lo mío aunque sea temporal y nada estable». Primera opción. Las otras son montarse algo por su cuenta e irse al extranjero a aprender algún idioma. Y eso que tiene de nota media en la carrera 8,48. Mantiene todos los horizontes despejados. «Uno siempre tiene en su cabeza muchos proyectos e ideas que después, por falta de tiempo o sobre todo por miedo, nunca llega a hacer. He tenido algunas ideas relacionadas con el tema agroalimentario tipo artesanal o ecológico e incluso el deporte», dice. Quizá sea el momento. A Javier Martín siempre le gustó «saber cómo se fabrica y qué propiedades tiene lo que comemos», cuenta. Por eso se decidió por la especialidad de Industrias Agrarias y Alimentarias. Además, se crió en un pueblo y ha estado vinculado siempre al mundo rural. Tiene claro que formarse es importante para encontrar trabajo aunque, asegura, «la mayoría de la gente que conozco está muy bien formada. Una vez que han acabado de estudiar tienen ganas de trabajar y desarrollar todo lo que ha aprendido en un entorno real, donde tengan cierta responsabilidad y se valore su trabajo. Eso se demuestra en el hecho de que mucha gente joven acepta trabajos que estarían por debajo de sus competencias y prácticas en empresas en las que saben que no tienen ningún futuro, solo por aprender. Yo espero que a base de acumular experiencias, en un futuro no muy lejano, podamos empezar a encontrar nuestro sitio en el mundo laboral». Los demás,...

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Aprender, ayudar, enseñar
Mar09

Aprender, ayudar, enseñar

Silvia Díaz Marcos. Psicopedagoga y profesora bilingüe, está en Dublín perfeccionando inglés Nunca se conformó con un 5. Siempre de 9 para arriba. Desde pequeña. Recuerda con nitidez su época de estudiante: «Siempre quería saber más, investigar, estudiaba muchísimas horas». Así se ha hecho con un brillante curriculum que, de momento, no le ha servido para encontrar trabajo. Así que está en Dublín, perfeccionando inglés y soñando con regresar alguna vez a su país con trabajo y sueldo dignos. En Educación, que es lo que estudió. Ese es el objetivo vital de Silvia Díaz Marcos. Le apasiona dar clases. Lo tiene claro desde siempre. «Quería enseñar, quería educar, quería mostrarles conocimientos, quería que se desarrollaran en todos los niveles y sobre todo quería prepararlos para afrontar sus vidas. Por esa razón decidí estudiar Educación Infantil, porque los niños y las niñas te pueden enseñar muchas más cosas de las que crees que sabes y porque me encanta sus caras y su asombro cuando les cuentas algo que ellos no saben, me encantan su preguntas, su alegría, su manera de descubrir el mundo. Cuando acabé Educación Infantil no estaba segura de qué quería hacer pero mi decisión fue acertada o eso creo a día de hoy. Me decidí a estudiar Psicopedagogía y aunque al principio no estaba segura de si sería capaz de trabajar como psicopedagoga, hoy estoy orgullosa de serlo y de saber que voy a poder ser un apoyo, alguien importante para todos aquellos a los que pueda ayudar a nivel profesional», cuenta. Ha unido su pasión por la educación con su gran afición: la tecnología y la innovación. Así fue como se lanzó a su trabajo fin de Máster con textos multimodales en las aulas. «A veces nos olvidamos de que existe mundo más allá de los libros de texto. Quiero que mis alumnos y alumnas trabajen con varios modos de comunicación, usar muchas herramientas para transmitir los conocimiento. Usar el color, letras diferentes, usar la tecnología, imágenes acompañadas de textos para que ellos mismos perciban lo que les quiero comunicar…», explica Silvia Díaz Marcos. Tiene argumentos. «Creo que es necesario adaptar la educación a nuestra época actual, por eso me decidí a hacer ese trabajo. Hay que usar en las clases algo más que un libro de texto, debemos dar la oportunidad de que los alumnos se comuniquen y se relacionen entre sí, debemos proporcionales métodos y herramientas que no sean escritas, debemos animarles a leer y a que escriban», desgrana. Está acostumbrada a tomar decisiones. En Segundo de la ESO pidió a sus padres dejar Puente Almuhey, donde nació, y venir a estudiar a León....

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Siempre hay tiempo
Ene22

Siempre hay tiempo

Joaquín Vidales Colinas. Expediente brillante de la ULE, hizo Económicas ya casado y con una hija Aprendió mucho de lo que sabe de su madre, «la mejor economista que conozco», dice. Seis hijos, un sólo sueldo como ingreso y llegaba a final de mes. «Eso sí que es gestión de ingresos. Montoro debería contratarla como asesora», sonríe. Joaquín Vidales Colinas ha tenido que hacer, como ella, muchos números. El segundo de seis hermanos de «una familia humilde», dejó los estudios y se puso a trabajar para no ser una carga para sus padres. Hizo un poco de todo, embotellador en Vile, peón de la construcción, trabajador en el matadero, en Continente… Aprobó la oposiciones a Correos y marchó trasladado a Tenerife. Luego, de regreso a León, casado y padre de una hija, volvió a matricularse. Es uno de los expedientes brillantes de la Universidad de León, un alumno notable de Economía. Hace un par de años ha aprobado el examen para el cuerpo de Gestión Postal. Estudia Francés, quiere hacer un máster y seguir promocionando en Correos. «Me encanta poder desarrollar una labor de atención al ciudadano en sus demandas y necesidades a pesar de la mala imagen que se transmite del empleado público a la sociedad, pero los que nos conocen a los funcionarios y tratan con nosotros todos los días nos valoran como profesionales», apunta. Tiene, además, otros objetivos. «Me hubiera gustado, que no lo descarto, cualquier empleo que tenga que ver con el desarrollo de políticas económicas que mejoren el bienestar de las personas y tengan una repercusión directa en la sociedad mejorando su calidad de vida». Se siente orgulloso de su familia, de su padre, un trabajador nato, de su madre, ya quedó dicho, y de sus hermanos, cuatro de ellos con carreras superiores que hicieron, como él, ya trabajando. No le preocupa su futuro pero sí el de los demás. «La crisis ha servido para crear un gran desequilibrio social, los ricos son cada vez más ricos y los pobre mas pobres, y las expectativas de los jóvenes, la mayoría, son muy negras. Pero bueno, con lucha y sacrificio todo se consigue. Si yo he podido, puede cualquiera hacerse con un futuro, pero para eso: trabajo, trabajo, trabajo…». Y en eso está este leonés por los cuatro costados, nieto, hijo y padre de leoneses que quiere que sus nietos también lo sean. Con permiso de la...

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El geógrafo con norte
Ene06

El geógrafo con norte

Francisco José Diez Vizcaíno. Alumno brillante de la ULE, es autor de un Atlas de Áreas Empresariales Con 24 años, ha publicado ya un atlas. A Francisco José Diez Vizcaíno le apasionó desde pequeño la Geografía. «Siempre pensé que no me defraudaría y así ha sido». Se ha dedicado de lleno a su estudio y ella le ha devuelto a cambio un currículum brillante y muchas satisfacciones. Este becario de la empresa Tecnosylva del Parque Tecnológico de León al que no le gusta mucho hablar de sus excelentes notas y que ha consultado un mapa mundi por si tiene que emigrar en busca de futuro, es autor, junto a Paz Benito del Pozo y César Luna Rabanal, del ‘Atlas de Áreas Empresariales, un recurso didáctico sobre modelos territoriales de la industria en España’ (Isbn: 978-84-9773-664-0). Acaba de terminar el Máster universitario en Tecnologías de la Información Geográfica de la Universidad de Alcalá. «El desarrollo alcanzado por las tecnologías de la información geográfica y su rápida adopción en prácticamente todos los sectores de actividad, desde la gestión del medio natural al geomárketing, ha repercutido en una demanda creciente de profesionales e investigadores sólidamente formados en la materia. El gusto por esta rama de estudio y trabajo y el avance y crecimiento que experimentan las mismas, tanto académicamente como laboralmente en los últimos años, es lo que me llevó a seguir con mis estudios por este camino», dice. Tiene algunas cosas muy claras. Que quiere hacer el doctorado, que el ejemplo de sus hermanas mayores y su madre le ha servido para manejarse por la vida y que «hay que estar abierto a cualquier avance y cambio, no cerrarse a la adquisición de nuevos conocimientos y, por supuesto, nunca quedarse quieto/parado ante la vida». «Hay que vivir el presente e ir dejando que las cosas avancen poco a poco. La situación actual, hace diez años, nadie se la hubiese creído. Los momentos que vivimos actualmente son de gran incertidumbre y cualquier cosa puede pasar. Habrá que estar preparados para reaccionar a tiempo», dice Vizcaíno. «Creo que como buena parte de las personas que buscan labrarse un futuro en España, marchar fuera de nuestro país ya no es una decisión alejada y opcional. Aunque sea una pena, la situación que actualmente vive España ha hecho que esta elección se haya convertido en un debate obligatorio a la hora de decidir sobre el futuro», reflexiona. Este joven geógrafo no pierde el Norte. Busca el equilibrio suficiente «para ser feliz», el tiempo para compaginar estudios y formación y la fuerza para «no perder jamás la...

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Cazadora de palabras
Nov30

Cazadora de palabras

Valentina Barrio Corral. Filóloga por la ULE, ha colaborado en el Corpus del Español del XXI S. VERGARA PEDREIRA | LEÓN Una semana en la Universidad de León y ya supo que había elegido bien y que quería dedicarse a esto toda su vida. Valentina Barrio Corral, filóloga, 24 años, perteneciente a una familia de ciencias, ha colaborado en el proyecto Corpus del Español del siglo XXI de la ULE y la Real Academia Española. Más de 180 millones de formas de todo tipo y procedentes de todos los países de habla hispana para, entre otras cosas, poder conocer el significado de las palabras, sus características o sus combinaciones. Se puede consultar libremente en la página web de la Academia. Esta ‘cazadora de palabras’ ha participado además como profesora de Lengua Castellana en un proyecto de apoyo escolar a inmigrantes y como profesora de español en un proyecto de innovación docente en la Universidad de Salamanca y ha sido profesora de español para extranjeros en el Centro de Idiomas de la Universidad de León y de la Universidad de Salamanca además de correctora de los Diplomas de Español como Lengua Extranjera (Dele) del Instituto Cervantes y becaria en la biblioteca de la Facultad de Ingenierías Industrial e Informática de la Universidad de León. Una formación que no ha terminado —ahora está en un máster de Formación del profesorado y haciendo el doctorado de Mundo Hispánico— y que le permite articular una dura crítica al sistema español. «Hay mucho que mejorar y que cambiar», empieza. «Es necesario invertir más en la Educación puesto que es el futuro de un país. Y no en una educación de producción en serie, sino en una educación de calidad, crítica y para todos». No se detiene ahí Valentina Barrio. «Me gustaría insistir en la necesidad y la enorme importancia que tienen las Humanidades en una sociedad que parece apoyar sólo a aquellos que producen beneficios económicos. Sin la lengua, la música, la literatura, el cine, la pintura… no podríamos vivir. Seríamos entes que actuarían sin más, sin ser capaces siquiera de reflexionar sobre sus motivaciones, sus razones vitales, su cultura… Las Humanidades forman una parte fundamental de nosotros que necesitamos conocer y defender». Le gustaría vivir en España y dedicarse a la investigación y la docencia y despejar un futuro que se presenta «incierto». No le parece «justo» que haya «tantas personas formadas que se tengan que ir de su país a la fuerza porque no les dan oportunidades», denuncia. Cree que, como tantos otros, se merece una oportunidad para demostrar qué es lo que puede hacer. Confía en el cambio, denuncia «la escasísima...

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Del premio a la crisis y a Bristol
Nov19

Del premio a la crisis y a Bristol

Estela Fernández Álvarez. Acabó Enfermería con un expediente brillante pero tuvo que irse. Tiene contrato fijo en un hospital británico Se sorprende de ser capaz de sorprenderse. Y eso que ella ha girado el volante varias veces y la vida, otras tantas. Coincidiendo con la crisis, decidió dar un cambio y se matriculó en Enfermería. Tenía ya la carrera de Biológicas y se había especializado en Nutrición y Dietética. Cuando acabó sus nuevos estudios, la situación en España no sólo no había mejorado sino que cada vez estaba peor, así que ni sus dos carreras, sus notas brillantes, el Premio Extraordinario Fin de Carrera, el máster ni hablar alemán e inglés le sirvieron para encontrar trabajo. Bueno, ésto sí. Estela Fernández Álvarez colocó el mapa mundi delante de ella y analizó todas las opciones. «Como enfermeras estamos bastante solicitadas por nuestra buena formación, no sólo en Europa, también en todos los países de Asia. Finalmente y tras una larga valoración me decidí por el Reino Unido. Comencé a enviar currículum a las agencias que tramitan la contratación de personal sanitario en este país y a los pocos meses ya tenía trabajo», cuenta. Y ahí está, en UK. Con un contrato permanente desde el primer momento. Trabaja como enfermera de quirófano en el Weston General Hospital, un hospital público en Weston-super-Mare, una pequeña ciudad a unos 30 kilómetros al suroeste de Bristol, en el canal que lleva ese nombre. «Es una ciudad bastante tranquilita pero tiene su encanto, casi un pueblo, dirían algunos… Yo me encuentro muy bien y para todo lo demás, shopping, vida social y cultural, Bristol está a 30 minutos en tren», explica. Ha tenido que adaptarse a otro país, otro idioma y otra forma de trabajar pero se siente afortunada. No se plantea regresar a España. Tiene una explicación. «Sencillamente, no hay futuro», sentencia. «Creo que tendrán que pasar unos cuantos años para que España pueda ofrecerme, a nivel profesional, lo que ahora mismo tengo aquí. Aún así, no pierdo la esperanza», añade. Le ha costado alejarse de su familia y sus amigos y le echa humor al asegurar que la tecnología «afortunadamente nos hace salvar la distancia aunque un abrazo o un beso no hay máquina que lo supla». Tiene algunas otras cosas muy claras. Que «emigrar no es una opción como tratan de hacernos creer algunos, es una obligación», que «nuestro país necesita savia nueva, miradas frescas y sinceras», o que habrá que «darles una oportunidad y ver qué pasa» a otras alternativas. Le encanta ser enfermera. «Ayudar a otros en momentos delicados o no tan delicados me hace feliz», dice. «Ser enfermera significa...

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