Plantas con superpoderes
Jun12

Plantas con superpoderes

La nanotecnología o manipulación de la materia a escala molecular podría convertir a algunos arbustos en grandes productores de energía o en sensores de explosivos, aseguran desde el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), de EE UU, que ha desarrollado una planta biónica con capacidades de las que nos dispone en la Naturaleza. A esta planta los investigadores del MIT (web.mit.edu) la denominan biónica porque en ella se han combinado, para que trabajen juntos, un sistema biológico, una especie vegetal crucífera denominada ‘arabidopsis thaliana’, y otro tecnológico, unos nanomateriales que le permiten a la planta aumentar su poder de fotosíntesis. «Las plantas tienen muchas funciones valiosas: proporcionan alimentos y combustible, liberan el oxígeno que respiramos y agregan belleza a nuestro alrededor. Ahora queremos hacerlas aún más útiles al aumentar su producción de energía y conferirles funciones completamente nuevas, tales como monitorizar los contaminantes medioambientales», según Anne Trafton, del MIT. Los investigadores informaron, a través de la revista ‘Nature Materials’, que han conseguido aumentar en un 30 por ciento la capacidad de una planta para capturar energía de la luz, al incorporarle nanotubos de carbono en su cloroplasto, el orgánulo vegetal donde se efectúa la fotosíntesis. Al utilizar otro tipo de nanotubo de carbono, los investigadores también consiguieron modificar las plantas para que ser capaces de detectar el gas óxido nítrico. Estos dos avances son los primeros pasos para poner en marcha un nuevo campo científico que los investigadores del MIT han denominado como «nanobiónica vegetal». «Las plantas son muy atractivas como una plataforma para las tecnologías ya que se reparan a sí mismas, son ambientalmente estables al aire libre, sobreviven en ambientes hostiles y disponen de su propia fuente de alimentación y distribución de agua», señala Michael Strano, profesor de Ingeniería Química y director del equipo de investigación. Strano y el autor principal del artículo, el biólogo Juan Pablo Giraldo, prevén convertir las plantas en dispositivos fotónicos (con capacidad de generar, controlar y detectar partículas electromagnéticas, incluidas la luz visible) que posean una alimentación energética propia, que podrían funcionar como detectores de explosivos o de armas químicas. Estos dos investigadores también están trabajando en la incorporación de dispositivos electrónicos en las plantas ya que el potencial de la nanobiónica vegetal «es realmente interminable», según Strano. Los científicos trabajaron primero sobre los cloroplastos de forma aislada. Estos orgánulos celulares de las plantas disponen de todos los mecanismos biológicos para efectuar la fotosíntesis, un proceso en el que un pigmento llamado clorofila absorbe la luz solar, lo cual excita a los electrones que fluyen por las membranas de los cloroplastos, de acuerdo a Trafton. En una segunda...

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Salvadores de semillas
Abr28

Salvadores de semillas

A pesar de su nombre científico, Geranium dolomiticum es una planta que vive en el Bierzo. Es una de las especies en peligro de extinción ya que tan sólo existen dos poblaciones en todo el mundo, en Ponferrada y Priaranza del Bierzo. Sobrevive en dos bloques de calizas separados por una distancia de apenas tres kilómetros y, aunque algunas revistas apuntan a algunos ejemplares más, aún no han sido localizados. Esta especie se encuentra en «peligro crítico de extinción», desprende semillas «sólo de vez en cuando» y, ante este riesgo elevado de desaparición, ya se han adoptado medidas como el envío de algunas de estas semillas al Banco de Germoplasma de Salamanca, donde se vela por la conservación de especies amenazadas como ésta. Hay más plantas amenazadas de desaparición. En muchos casos como consecuencia de prácticas imprudentes. Para evitar que ocurra se ha creado un grupo de trabajo del Departamento de Botánica de la Universidad de León formado por Carmen Acedo, Félix Llamas y Alicia Alonso. Advierten de que la presencia de ejemplares en espacios tan escasos y reducidos, como ocurre con el Geranium dolomiticum, hacen que cualquier imprevisto pueda convertirse en una amenaza, en muchos casos incluso fenómenos meteorológicos o el siempre temido fuego de los incendios forestales. Otra planta en riesgo de desaparición es Tragopogon pseud castellano, los ejemplares de esta especie «sólo viven un año», y se tienen localizados cada año entre cinco y 15 en todo el mundo. Fueron las obras de ensanche de una carretera las que provocaron su desaparición, al menos momentánea, porque no se descarta la posibilidad de que hayan quedado semillas en el suelo y pueda germinar dentro de unos años. «Todavía no se puede decir que esté extinguida, es algo que no se puede certificar», reconoce Llamas. Los incendios, las obras, los desastres naturales como riadas o desprendimientos de tierras y el cambio de los usos de un territorio son sólo algunas de las amenazas de especies que, en muchos casos, pasan desapercibidas y a las que el ojo humano no experto en la materia no presta la atención que merece. También en el caso de la flora hay que hablar de la mano del hombre como desencadenante de la mayoría de las amenazas para las plantas. El Catálogo de Especies Vegetales Protegidas recoge alrededor de 300 especies en peligro de extinción en la Comunidad sin inlcuir hongos, briófitos u otros grupos relacionados con las plantas. También hay algunas especies en peligro y que no se encuentran en esos documentos oficiales. De esas 300 especies se calcula que 120 se encuentran en la provincia de León. La diversidad climática y...

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Más tecnología en un tomate que el Iphone
Feb05

Más tecnología en un tomate que el Iphone

PILAR SALAS | MADRID Nunca ha habido más mitos en torno a la comida. Por eso el doctor en Bioquímica J.M. Mulet se ha propuesto desmontarlos con argumentos científicos en ‘Comer sin miedo’, donde defiende los transgénicos, los conservantes y la tecnología que ha permitido que la seguridad alimentaria alcance sus mayores cotas. «La comida natural es un mito. Toda es fruto de la selección artificial, la mejora genética y la tecnología. En un tomate hay más tecnología que en un iPhone 5 y además es más barata», sostiene el autor, quien recuerda que «no hay nada natural porque la naturaleza no da de comer, sino la agricultura y la ganadería». Sin embargo, natural, antioxidante y ecológico se han convertido en palabras fetiches para impulsar ventas, y transgénico en su antagonista, al menos en Europa. Ante estas modas, Mulet asevera que es «absolutamente imposible vivir sin transgénicos». «No los comemos pero están en la ropa, en la mayoría de los medicamentos, en muchas enzimas que se utilizan en la industria», dice. Y llegarán al estómago, augura. «En el laboratorio hay tomates ricos en antioxidantes, trigo apto para celíacos, carne con menos colesterol… Y es cuestión de unos pocos años que salgan al mercado. Cuando la gente vea las ventajas que le aportan, la percepción tiene que cambiar, entre otras cosas porque si no Europa se va a quedar aislada tecnológicamente». Porque no todo lo natural es bueno, defiende en ‘Comer sin miedo’ (Destino). «Las amanitas faloides, el veneno de serpiente y la toxina botulínica son muy naturales». También habla sobre algunas «falacias» que rodean a la agricultura ecológica, a la que acusa de «falta de rigor científico». «Agricultura y ecología son dos términos antagónicos, como un político español honrado, porque la agricultura siempre tiene un impacto ambiental e introduce plantas cultivables cargándose el equilibrio ecológico de un terreno», avisa. «Me parece bien que se compren productos ecológicos, pero que sepan lo que están comprando. En España, según las encuestas, la mayoría de sus consumidores dicen que es por cuestión de salud pero no hay ningún dato científico que lo corrobore. Los nutrientes son los mismos», añade. Si es por recuperar sabores perdidos, reta a hacer una cata a ciegas entre un tomate ecológico y otro convencional para darse cuenta de que «no hay mucha diferencia de sabor», o de la carne de una «gallina feliz» criada en el campo y otra en una jaula para llegar a la misma conclusión. Apunta un dato revelador: el color anaranjado de la carne de los pollos de corral se debe a una mayor cantidad de carotenos en el pienso. Tan convencido está...

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