El dron que traduce el lenguaje del maíz
Ago19

El dron que traduce el lenguaje del maíz

El maíz crece a distintas velocidades, según el tipo de abono con el que está siendo tratado. Un estudio que determina el crecimiento y la productividad con distintos fertilizantes tecnológicos. Desde el cielo, un dron analiza centímetro a centímetro cómo las plantas van asimilando el alimento. La nueva generación del maíz se alimenta con tecnología desde el suelo y se controla con tecnología desde el cielo. Semillas evolucionadas se alimentan con abonos tecnológicos que compaginan la máxima eficiencia para la productividad con la mínima contaminación medioambiental, fundamentalmente de los acuíferos. Desde el cielo los sensores de los drones captan al centímetro la absorción de nutrientes y las necesidades de riego en las explotaciones. El resultado será un cultivo de maíz que llega a producir 16.000 kilos por hectárea, con un importantísimo ahorro de agua y abonos. Y, tanto o más importante, con un nivel mínimo de contaminación de nitrógenos en el entorno. La ecuación que equilibra todos estos parámetros se realiza desde hace unos meses en el Centro Tecnológico Agrovet, en un proyecto pionero en el que el laboratorio leonés colabora con Timac Agro y con SmartRural, cuyos resultados definitivos se darán a conocer en octubre. El puntero centro investigador local tiene dedicada una parcela de su centro experimental en Mansilla Mayor a este proyecto, que pone los últimos avances al servicio de uno de los principales cultivos del campo leonés en la actualidad. Nuevas semillas, más productivas; abonos selectivos de última generación y un avanzado sistema de control pionero en España, que comienza a utilizarse ya en Francia y Estados Unidos. El beneficio es doble: una mayor eficiencia de los cultivos y una adaptación a las futuras exigencias medioambientales de la Unión Europea, que observa con preocupación cómo el abuso de los nitratos y la contaminación que provocan en los acuíferos está afectando ya a la cabaña ganadera. De hecho, en las explotaciones del sur de León se calcula que un 25% de los abonos que se utilizan acaban desperdiciándose con la utilización masiva y sin control del riego por inundación. Gasto para los agricultores y daño para los ganaderos y el resto de la población. Los nuevos sistemas permiten controlar, metro a metro de cada explotación, cómo evolucionan las plantas. El centro tecnológico de Agrovet lleva meses poniendo en práctica el proyecto experimental en una parcela de cuatro hectáreas. A modo de laboratorio, compara los crecimientos de las plantas que han sido tratadas con diferentes tipos de abonado: los tradicionales de la zona, los que ya comercializa la multinacional Timac Agro y los que está desarrollando. La medición de resultados se lleva a cabo a través de...

Leer más