La cuenta historias de internet
May10

La cuenta historias de internet

La leonesa Marian Martínez Gancedo logra 13.500 seguidores en medio año con una página de frases y relatos en facebook La Red se ha convertido en su mejor aliada. Un altavoz que propaga sus flechas dialécticas a los cinco continentes desde un móvil, una tablet o un ordenador. Su desbordante imaginación, sus experiencias vitales, su alegría y su tristeza se habrían quedado escondidas en servilletas de papel sin destinatario, si no hubiera decidido volcarlas al mundo digital. Pero algo cambió el pasado 27 de septiembre. Ese día, Mariam Gancedo (la ‘m’ por Martínez) abrió su corazón y, quizás, su alma, a los internautas a través de una página en facebook: Bailando letras, que en sólo seis meses ha ido creciendo hasta los 13.500 seguidores. Su gancho no es fácil de imitar, ya que se asienta en la propia personalidad de esta leonesa que transforma lo cotidiano en frases llenas de esperanza. Las frases y relatos que vuelca en la red suelen ir acompañadas de fotografías sugerentes. Decenas de seguidores las comparten y se las dedican a otras personas extendiendo los pensamientos de Gancedo por los cinco continentes. “Bailando letras” arrancó en facebook el 27 de septiembre de 2016. Ya contiene casi un millar de reflexiones. DL Gancedo ha cosechado un éxito arrollador en el espacio cibernético, donde ya ha colgado 976 frases y relatos cortos. Como saetas, llegan a su mente desde cualquier punto, cuando camina por la calle, cuando se sienta en el sofá de su casa, al despertar o al acostarse. Son fruto de su invención, una fuente inagotable de vocales y consonantes que le brotan por Vivir con mayúsculas, caer y levantarse. Porque, ¿quién no ha sufrido por amor, quién se ha librado de los baches existenciales, quién no desea reír, recuperarse o ser valorado? Para ella, la felicidad es escribir. Una válvula de escape que comenzó a utilizar a los cinco años para mantener a raya una cierta soledad. Su madre estaba enferma y tocaba pasar muchas horas en casa. No echó de menos salir a jugar con otros niños. Se enfocó en dibujar con palabras otros mundos, en protagonizar decenas de vidas llenas de color y alegría. Incluso exploró la poesía. Unas rimas de premio escolar que le arrebataron, porque su voz era demasiado ronca para leerlas. La escritura la salvó de la realidad, no siempre amable, al igual que su sentido del humor. Una ironía que le ha venido como anillo al dedo al dar el gran salto al mundo virtual. Curiosamente, ese paso lo realizó animada por varios compañeros del gimnasio, tras una cena. «Quisieron leer un libro que había escrito coincidiendo...

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