Niños que doman a las máquinas
Mar28

Niños que doman a las máquinas

Un grupo de padres decide adelantarse al futuro y dar clases del nuevo lenguaje digital a niños del quevedo con gran éxito.  L os escolares saben buscar información en Internet y manejar aplicaciones, pero la tecnología que hay detrás de los dispositivos es invisible para ellos. Para que la domen, la Ampa del Quevedo ha comenzado a dar clases de programación gratis y divertidas a 33 niños La programación es ciencia y arte. Se escribe un mensaje, el código fuente, que el ordenador recibe, entiende y ejecuta después de una serie de traducciones. Permite elaborar programas para resolver problemas con los ordenadores. Deslumbra con videojuegos, animaciones y colores. Toda una caja de Pandora por descubrir que ya está al alcance de los escolares del colegio Quevedo, gracias a la iniciativa de un desarrollador de software, Silvestre Losada, y un emprendedor que mejora con programas cibernéticos la calidad de los hoteles, Pablo Fernández. Ambos propusieron a la asociación de padres y madres del centro desarrollar el plan Código Activo para enseñar a los niños programación informática. Un nuevo lenguaje, una herramienta que en un futuro puede permitirles realizar su trabajo desde León, aunque los clientes operen en otras ciudades o países. Fernández es ejemplo de ello. Abandonó su empleo en Madrid para coordinar desde León con éxito la plataforma Hotels quality. La idea entusiasmó a la Ampa y acumuló un centenar de peticiones de alumnos que querían recibir las clases extraescolares. Con escasos recursos, en un aula pequeña de infantil y un ordenador para cada dos estudiantes, desgranan desde el pasado octubre los entresijos de la programación a 33 pequeños los martes y miércoles de 16.00 a 17.00 horas. A su labor altruista se sumaron el hijo de Fernández, Jaime, que es estudiante de primero de la ESO; Daniel López Palomo (ingeniero de software en HP); José María Martínez (PMCingenieros); y María Jesús Ortega (del Ministerio Energía, Turismo y Agenda Digital). Unos expertos de lujo para una tarea ejemplar: abrir los ojos infantiles al lenguaje digital de forma amena, práctica y con proyección, porque programar no es tan difícil como lo pintan, reconocen. «Los niños responden muy bien, lo entienden rápidamente y asumen la herramienta como medio de expresión. Ya han hecho un videojuego de una carrera de coches, una tarjeta navideña con un pequeño vídeo en el que van apareciendo cosas y un instrumento de dibujo», explica Ortega. Para crear un programa, y que la computadora lo interprete y ejecute las instrucciones escritas en él, debe usarse un lenguaje de programación. En sus inicios los ordenadores comprendían sólo orientaciones en un lenguaje específico, del más bajo nivel, pero complicado...

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