Arquitecta de la nueva era
Ene07

Arquitecta de la nueva era

La leonesa Begoña de Abajo crea edificios que combinan la tecnología con el máximo respeto al medio ambiente y a la opinión de quienes los utilizan Se lo dejó claro a Norman Foster y antes, a su familia. Ella quería ser arquitecta y tener su propio estudio. Así que ni iba a seguir la rama familiar dedicada a la medicina ni a quedarse en el estudio del famosísimo arquitecto. No hubo peros. De ninguno de ellos. Tiene determinación Begoña de Abajo Castrillo. Ha cumplido 29 años. Es arquitecta. Tiene su propio estudio. Ha trabajado con dos de los mejores arquitectos del mundo. En Oporto con Álvaro Siza. Con Foster en Madrid. Los dos con el Pritzker, el ‘Nobel de arquitectura’ en su poder. Con Foster aprendió en Madrid a la vez arquitectura y perfil empresarial. Y mucho de su inteligencia, de su poder de comunicación, de su cercanía siendo uno de los grandes. Con Siza, el arquitecto al que atrapó la obra de Gaudí, la pasión por el conocimiento. Acaba de terminar su primera gran obra, el Impluvium de Reinosa, en Cantabria, un edificio trazado en torno a un patio central como hacían los romanos, griegos y etruscos. No es un capricho estético. Permite un aprovechamiento energético óptimo sin necesidad de inversiones en mecánica. Es el diseño inteligente del edificio el que lo consigue. Se impuso en un concurso internacional a 300 propuestas. De madera laminada cortada digitalmente y montado en seco, su construcción se asemeja al montaje de un gigantesco mueble de Ikea. En 15 días estaba levantada la estructura. Innovación al servicio de la nueva arquitectura. El patio del Centro Comunitario de Reinosa es el eje de esta obra que combina la tecnología más avanzada y el conocimiento de la arquitectura tradicional, una conexión que permite ahorrar costes y extremar el respeto al medio ambiente. Y, sobre todo, la opinión de quienes lo van a usar. La base de la nueva arquitectura. Siguiendo la orientación natural, ‘adosado’ a la zona acristalada que crea una cámara de calor, el patio del Impluvium permite su uso en invierno. En el extremo opuesto, la sombra garantiza un lugar para el verano. Una zona para compartir, la idea del viejo patio, de la plaza pública convertida en 2.0. Una obra que es mucho más que un edificio. Fiel a su filosofía, aprendida de sus maestros, Begoña de Abajo y su socio en el estudio RAW//deAbajoGarcia, el arquitecto asturiano Carlos García Fernández, hicieron partícipes a los vecinos de Reinosa del proceso. Les explicaron el porqué de cada elemento, hicieron que los niños construyeran una maqueta del centro, dieron charlas y talleres y...

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