‘Mates’ como un juego
May20

‘Mates’ como un juego

Las matemáticas «no son aburridas ni requieren más capacidades. Para comprenderlas sólo es necesario que te las expliquen bien». Así desmonta el miedo a las ‘mates’ la profesora de la ULE, Noemí de Castro, que ha ideado una forma amena de acercar el pensamiento lógico a los niños armada tan solo con las 64 casillas y las 32 piezas del ajedrez. Fueran los egipcios, en la época de los faraones, o los hindúes quienes insuflaran vida al ajedrez, lo cierto es que este divertimento, que se introdujo con fuerza en Europa desde la Edad Media, goza de la virtud de convertir las matemáticas en un juego de niños. Una cualidad que la profesora del departamento de Matemáticas del campus leonés, Noemí de Castro, ha sabido exprimir y llevar a las aulas universitarias de la Facultad de Educación, donde se forma a los futuros maestros. No en balde, las 64 casillas del tablero y los 32 trebejos (piezas) que se disponen para la ‘batalla’ pueden dar origen a un número tan elevado de partidas diferentes que exceden el conjunto de átomos del Universo. Miles de posibilidades que obligan a reflexionar, calcular y valorar opciones y que permiten acercar de forma sencilla el denominado pensamiento lógico a los más pequeños. De Castro intenta transmitir a los universitarios que aspiran a ser profesores de niños la importancia de escapar de los libros y de la metodología tradicional a la hora de enseñar las matemáticas y explorar otros horizontes más amenos y altamente eficaces como los casi infinitos recursos que aporta el ajedrez. «Las ‘mates’ no son malas o difíciles, es cuestión de explicarlas bien, y poseen muchas aplicaciones más allá de usarlas para la compra. En el futuro que les espera son imprescindibles, aunque en clase, no se suele incidir en para qué sirven y eso causa desmotivación», señala, algo que quiere cambiar con el proyecto de innovación educativa, por el que ha sido premiada con un segundo accésit en la Universidad, denominado Iniciación al ajedrez en Educación Infantil y su aplicación al Desarrollo del pensamiento lógico-matemático. Para constatar sus bondades, se puso en práctica en el Colegio Leonés con 44 pequeños de 5 años divididos en grupos. Los 38 estudiantes universitarios que participaron en el proyecto de esta nueva forma de impartir una clase se encargaron de elaborar los materiales didácticos, desde los tableros gigantes de nueve metros cuadrados con cuadrículas blancas y negras, a sus piezas, otros más sencillos para que los niños puedan pintar encima y algunos de tamaño pequeño de 3X3, «para que no se distraigan». «El objetivo de esta experiencia no era que los niños aprendieran a...

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