Cerebriti. La Wikipedia de los juegos

MANUEL C. CACHAFEIRO | LEÓN

Raúl Orejas nació en León, estudió en los Jesuitas y se licenció en Publicidad y Relaciones Públicas en la Universidad Pontificia de Salamanca. Como tantos jóvenes de esta tierra, acabó en Madrid, en su caso como redactor en varias agencias de publicidad, hasta que se especializó en labores de dirección creativa y como consultor en estrategias digitales.

Su plataforma online se llama cerebriti.com y permite, como por arte de magia, aunque sea en realidad gracias a muchas horas de esfuerzo y dedicación de su promotor, transformar cualquier contenido educativo en un minijuego interactivo. Todo eso, en dos minutos y sin necesidad de programar. Nació, según explica Raúl Orejas, «para hacer de la experiencia de aprender algo entretenido, motivador y por qué no, adictivo. En otras palabras, queríamos crear una solución educativa que enganchase a la persona que está aprendiendo con la misma intensidad que cuando juegan a su videojuego favorito».

Desde que surgió, son más de 8.000 juegos los que tiene cerebriti.com y la página web ha superado ya los 5 millones de partidas jugadas «por las más de 100.000 mentes inquietas que nos visitan cada mes», añade orgulloso.

Ciencias, matemáticas, geografía, historia, arte, literatura, idiomas... La verdad que la ‘pizarra’ de posibles alternativas no deja indiferente a nadie cuando une abre esta plataforma en el ordenador. «Cerebriti -añade- ofrece el mayor catálogo de juegos educativos y de conocimiento en español. Se podría decir que es como una Wikipedia de juegos educativos. Nuestra web incluye una herramienta para convertir cualquier contenido en un juego interactivo en dos minutos y sin programar. Esto permite que cada miembro de la comunidad pueda aportar su granito de arena creando juegos y compartiendo sus conocimientos para que el resto de usuarios puedan aprender jugando. Además añade al proceso elementos de «gamificación» (dinámicas típicas de los videojuegos como ránkings, retos y méritos) que permiten al docente convertir sus clases en un juego para hacerlas más entretenidas». Raúl cree que lo mejor de su proyecto es que beneficia tanto al profesor como al alumno. «Al docente le ayuda a atraer el interés de sus alumnos hacia la materia que está enseñando. Por otro lado, hace que el aprendizaje del alumno sea más entretenido y lo por tanto, más eficaz. Con Cerebriti los estudiantes no solo aprenden jugando, también lo hacen creando sus propios juegos y compartiéndolos con sus compañeros. Esto permite que los alumnos mejoren sus resultados, que aprenden hasta un 30% más rápido que con los métodos tradicionales», insiste a la hora de exponer las ventajas de su web.

Gratuito

Algo importante también es que el acceso a Cerebriti es completamente gratuito. Cualquier usuario puede entrar en www.cerebriti.com para crear su juego o jugar a los juegos del catálogo desde el ordenador, la tablet o el móvil.

Desde que se lanzó la plataforma en 2014, la propia comunidad ha creado más de 8.000 juegos educativos que entre todos suman más de 5 millones de partidas jugadas.

A estas alturas, la pregunta es inevitable. ¿Y cómo se le ocurrió a Raúl? «Trabajando como director creativo, necesitaba formar a mi equipo, que en su mayor parte eran estudiantes recién salidos de la carrera. Al buscar métodos eficaces para enseñarles, recordé que el profesor que más me había marcado en el colegio fue aquel que en 7º EGB convirtió la clase de Ciencias Sociales en un juego, una especie de concurso de conocimientos por el conseguías puntos por cada respuesta acertada en clase». «Buscando recursos -explica-, me di cuenta de que existen infinitas páginas de videojuegos en la red, pero que su contenido es mayoritariamente de pasatiempo. No existían apenas páginas con contenido educativo, y las que había eran demasiado genéricas y no me ofrecían los contenidos concretos en los que quería formarles». Quiso entonces diseñar su propio videojuego, pero tras poner en la balanza el tiempo necesario, los conocimientos y el dinero que exigía, decidió que esa solución tampoco era viable. «Necesitaba una herramienta para crear esos juegos que no me llevase mucho tiempo, que no exigiese tener conocimientos de programación y lo más importante, que fuese gratis. Pero no la encontré, así que decidí crearla». Y esa solución se llamó cerebriti.com.

Este mes de enero, Raúl Orejas ha montado su propio stand en el Bett Show de Londres, la feria más importante del sector educativo a nivel mundial, donde ya ha sido premiado como una de las 30 startups educativas más innovadoras del mundo. Allí aprovechó la ocasión para lanzar la versión en inglés de Cerebriti.

Por otro lado, este emprendedor leonés acaba de lanzar Cerebriti Edu, una herramienta exclusiva para centros educativos que incluye estadísticas, boletín de notas y otras características adaptadas específicamente para docentes y alumnos.

A lo largo de 2015, Cerebriti cosechó varios premios en España y Europa: el TellUs Awards como Mejor Plataforma Edtech de Europa 2015 o el Premio Zinc Shower a Mejor StartUp Colaborativa. También fue seleccionado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte para representar a España en la Creative Business Cup de Copenhague «donde quedamos finalistas entre más de 65 países», añade Raúl.

La red para la formación ofrece, en su opinión, la posibilidad de que el alumno sea protagonista de su propio aprendizaje, marcando su propio ritmo e interactuando con el contenido, lo cual hace que se sienta más partícipe y aprenda de forma más eficiente. Además la red permite eliminar las barreras físicas (se puede aprender en cualquier momento y en cualquier lugar) y ofrece la posibilidad de aprender sobre cualquier materia por muy específica que sea y acceder a contenidos creados por otros que están a miles de kilómetros de distancia. «Creo que con internet se ha democratizado la educación, ya que para adquirir conocimientos hoy en día basta con tener conexión a la red», asegura.

Sobre los riesgos que tiene la red, en su opinión el mayor es la sobrexposición en internet. «Por eso es importante educar en los riesgos que implica subir una foto en una red social, quién la puede ver y donde se quedan los límites de tu privacidad. Por otro lado, otro riesgo que creo que existe es lo que se conoce como la «infoxicación»: hay un exceso de información en la red, es fundamental que los estudiantes aprendan a filtrar, contrastar y validar todos los mensajes y los miles de contenidos que reciben a diario».

 
Raúl Orejas, en la presentación de la versión inglesa de su proyecto educativo. DL

Para profesores como para alumnos
Como dice su impulsor, es una solución tanto para profesores como para alumnos, para que puedan crear minijuegos interactivos de forma rápida, fácil y gratuita. Gracias a esa teoría ha desarrollado una web que invita a participar sólo con abrir la página.

Más atención
La teoría de que es más fácil estudiar jugando se basa en algo tan elemental como que cualquier internauta, cuando se pone delante de la pantalla de cualquier videojuego, dedica el 100% de su atención ya que cualquier distracción le haría perder la partida. Algo que es verdad.


Author: Innova

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