Del pupitre al laboratorio

S. VERGARA PEDREIRA | León

Entre su currículum, premios, investigaciones y publicaciones suma varias páginas de excelencia. Leyéndolas, nadie diría que Silvia González Rojo tiene 26 años, increíble que dé el tiempo para tanto. Ahora es investigadora en Biología Celular de la Universidad de León, donde está haciendo además la tesis, con un trabajo financiado por el Fondo Social Europeo y la Junta. Ha pasado del pupitre al laboratorio.

Analiza la susceptibilidad de los espermatozoides al daño genético al ser expuestos a agentes dañinos y contaminantes. Empezó el trabajo durante su máster sobre la trucha arcoiris, una especia de especial interés comercial en tierra de ríos y pesca.

«Estos estudios nos permitieron identificar marcadores genéticos específicos que se correlacionaban con un aumento en la sensibilidad espermática de los reproductores y estudios posteriores permitieron identificar varios genes como buenos biomarcadores de daño oxidativo en espermatozoides», explica.

«Actualmente, estamos tratando de determinar la posible traslación de estos resultados en un modelo animal como es el pez cebra y en humanos. En paralelo, llevaremos a cabo será la evaluación de determinados contaminantes emergentes, en concreto, ciertos medicamentos que se han observado en altas concentraciones en aguas próximas a núcleos urbanos, en la sensibilidad espermática usando como modelo de nuevo el pez cebra. Evaluaremos los biomarcadores de daño ya descritos así como diferentes parámetros de calidad seminal para poder establecer el nivel de afectación y sensibilidad de la línea paterna. Finalmente, trataremos de determinar, si las hubiera, alteraciones o defectos que puedan heredar los descendientes de los individuos expuestos», apunta.

Ha ganado el premio a la mejor comunicación escrita en el congreso internacional 4th International Workshop on the Biology of Fish Gametes y ha obtenido algunas de las becas más competidas por estudiantes e investigadores, entre ellas la JAEIntro2009, «que me permitió realizar prácticas en el Instituto de las Ciencias de la Vid y el Vino de Logroño», la beca de colaboración para prestar servicios de apoyo en el área de Biología Celular de la ULE y una beca de la Asociación Española Contra el Cáncer para realizar prácticas en el Instituto de Biología y Genética Molecular (CSIC) de Valladolid.

Acaba de publicar un artículo sobre su tesis doctoral en la revista científica Plos One y ha sido participante activa de la Asociación de Biotecnólogos de León. «De esa etapa me quedo sobre todo con haber estado en contacto con gente que te transmite las ganas de sacar una idea o un proyecto por pequeño que sea adelante», dice.

Quiere seguir siendo investigadora. Quizá porque se ha empeñado en «ser optimista y pensar que en España podemos tener un futuro».

«Es necesario que nuestro Gobierno apueste más por la I+D, que se destinen más recursos a proyectos de investigación y a formación en este campo. Además, se debería poner especial atención sobre todos aquellos jóvenes que salen de nuestro país altamente cualificados, y en muchos casos formados gracias a financiación pública, y no ven que nuestro gobierno haga especiales esfuerzos en que regresen», reivindica.

De momento, sigue adelante con su brillante carrera. Que sea definitivo.

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Licenciada en Biotecnología y máster en Metodología de Investigación en Biología Fundamental y Biomedicina, con una nota media de 9,27. Hace el doctorado y es investigadora en el área de Biología Celular de la Universidad de León. La revista científica Plos One ha publicado el trabajo de su tesis doctoral.

Author: Innova

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