Desafiar los malos pronósticos

Tamara Álvarez Robles. Dijeron que no valía para estudiar, es una alumna brillante de la ULE

SUSANA VERGARA PEDREIRA | LEÓN

Guarda un profundo recuerdo de los profesores del Instituto Lancia que le dijeron que no valía para los estudios. «Los tengo presentes cada vez que doy un paso en mi carrera profesional», dice.

Tamara Álvarez Robles, 26 años, premio extraordinario fin de carrera, accésit del premio Mariano Rodríguez a jóvenes investigadores por un trabajo sobre la participación de León en el diseño de la organización territorial del Estado español y su evolución, diplomada en Gestión y Administración Pública por la Universidad de Oviedo, máster en Asesoría Jurídica de Empresas por la Universidad de León con nota media de sobresaliente, PDI en Derecho Constitucional con una beca concedida por la propia universidad, (un logro en sí mismo obtener ayudas en algo que no sean ciencias puras), está preparando el doctorado y ayudado con la docencia en algunas asignaturas del área que investiga en la ULE, es autora de cuatro trabajos de investigación sobre inmigración e integración social, la democracia y la globalización y la responsabilidad política, ha participado en dos investigaciones sobre proyectos de innovación docentes aplicados a colectivos con necesidades especiales, en particular alumnos con discapacidad, ha publicado en revistas internacionales y pertenece al grupo de Investigación de Derecho Constitucional de la Universidad de León. En fin, que parece que no estuvieron muy acertados en su evaluación sus profesores del instituto.

Un ejemplo de cómo el sistema se encarga de desmotivar a los alumnos, por ejemplo. Y de cómo cierra el paso a quienes terminarán siendo brillantes. La familia de Tamara no hizo ni caso. «De mis padres aprendí que debo luchar por lo que creo, que las metas no son inalcanzables y que pese a los ‘noes’ hay que seguir adelante». Se aplicó mucho en estas enseñanzas Tamara Álvarez Robles.

Ha trabajado en verano en una piscina para permitirse seguir estudiando, ayuda en la administración de la empresa familiar y echa una mano desinteresadamente en la junta vecinal de su pueblo.

Nunca se rindió. En su camino ha encontrado otros profesores que sí confiaron en ella. Quiere poner en práctica un proyecto para ayudar a alumnos con menos posibilidades económicas, algo así como unas clases de refuerzo gratuitas. Tal vez aquel examen tan riguroso que suspendió en el Lancia siendo solo una adolescente le ha convertido en lo que es.


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Author: Innova

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