Hilos por un mundo mejor

PILAR INFIESTA | Redacción

La ropa de la que nos aburrimos, la que sobra, se ha transformado en un buen medio para cambiar el mundo de la mano de Natalia Fernández Gómez. Esta emprendedora visionaria soñó con un planeta más justo y solidario, donde el reciclaje permitiera mejorar el medio ambiente y los niños aprendieran a respetar y disfrutar el entorno que les rodea. Hace dos años se puso manos a la costura y creó los Tribulanis. Unos juguetes artesanales, que se elaboran con textiles reciclados que provienen de sobrantes de confección industrial y de prendas usadas recogidas en dos puntos de la provincia: Via Factum, en León, y el Hogar del Pensionista de Villamanín. Para el relleno usa picada de tela o plásticos PET (de consumo) que también se reciclan.

Fiel a su idea, dedica el 10% de las ventas a proyectos solidarios, a través de oenegés, como la instalación de un ascensor en un Hogar del Pensionista. También incorpora un ‘DNI’ a cada muñeco que sirve para obtener descuentos en la tienda on line y en los talleres y actividades que realiza. En el último taller usó marionetas con cejas, boca y ojos articulados para mostrar a los pequeños cómo gestionar sus emociones. Cada Tribulani es único, original e irrepetible y lleva consigo esa tarjeta que certifica su autenticidad y su numeración. A parte de contribuir a mejorar el medio ambiente y nacer con una misión social, su confección integra a mujeres en riesgo de exclusión social, a través del Centro de Información, Asesoramiento y Mujer (Ciami) de Villaquilambre.

Fernández lanzó su proyecto embarazada de su primer hijo, después de haber trabajado en la construcción y de haber montado un negocio de golosinas saludables. Delineante, escaparatista, diseñadora de interiores y licenciada en gestión y administración de empresas, esta mujer de 37 años buscó una salida profesional que le permitiera «compatibilizar trabajo con su futura maternidad, y poseyera un trasfondo social y ecológico», recuerda. Desempolvó su máquina de coser y la remalladora y con los primeros muñecos en la mano llegaron los premios. Primero el de Cooperactiv@s, la Red de Personas Activas por la Economía Social, que le permitió elaborar el Plan de Empresa, encontrar espacio en Coworking León y entrar en contacto con el Ciami de Villaquilambre. Después, el de Emprendimiento Social 2016 (entregado el pasado febrero), que organizan las fundaciones Monteleón y Leonesa para el Desarrollo Económico, la Formación y el Empleo (Fuldefe). «Esto nos supuso una inyección total de motivación para seguir trabajando en nuestro proyecto de cambiar las cosas para mejor en este gran planeta lleno de posibilidades», admite. De hecho, reinvertirá la dotación de 1.000 euros en mejoras en la plataforma web, y en añadir servicios para sus colaboradores. Uno de estos servicios es la constitución de una plataforma Crowdfunding para poder captar los fondos necesarios para que las Misiones Tribulanis se puedan completar sin depender de la venta de los muñecos reciclados. Así, cualquier persona puede aportar lo que considere en el momento que desee. De la ropa que recoge, el 70% es apta para trasladarse a roperos y el otro 30% es la que aprovecha para muñecos de hasta medio metro de altura. Del corte y confección de esta curiosa saga marciana se encargan las integrantes del Ciami de Villaquilambre, que son personas en riesgo de exclusión social. El plan Entre Hilos fomentaba su autoempleo a través de elaborar prendas de reciclaje con material de casa. En esa labor coincidieron con el proyecto Tribulanis, y aunaron sinergias. Natalia Fernández comenzó a impartir los cursos para que las mujeres puedan llegar a tener un trabajo con la costura, y ellas acabaron ayudándola a elaborar los muñecos. «Siempre cosí y con la experiencia actual puedo tardar unos tres cuartos de hora en preparar un nuevo Tribulani, que se venden en la web «Tribulanis.com», en ferias y mercadillos. La verdad es que la gran difusión se produjo con las redes sociales, que en facebook ya nos han aportado 330 seguidores», aclara. Actualmente manejan siete patrones diferentes, aunque los estampados no coinciden jamás. En su casa dispone de una máquina semiindustrial de hilada buena y otras tres que utiliza menos. En el Ciami, alguna mujeres llevan su propia ‘singer’ o se les presta una. Con este centro, están ideando preparar un producto artesanal y único que se impulse desde Villaquilambre. En un municipio con una creciente feria de emprendedoras, la concejala del área, Carmen Oláiz, se mostró «más que satisfecha del trabajo que se realiza con las mujeres que tienen intención de emprender un negocio, desde el primer momento, que es el de la motivación, hasta el último, que es la promoción de sus productos, pasando por la formación y todos y cada uno de los pasos que han de seguir, en los que las acompañamos encantadas». Las mujeres emprendedoras tienen una cita en el Ciami cada jueves, de 10.00 a 12.00 horas de la mañana, para reunirse, intercambiar experiencias y encontrar el apoyo preciso a sus negocios o proyectos, así como un blog.

La creadora Natalia Fernández dice que siempre quiso incorporar una labor social a su trabajo. Además «quería algo que se pudiese hacer desde casa para tener más fácil la complicada labor de conciliar trabajo y familia. Y con los Tribulanis lo he conseguido todo y mucho más de lo que me esperaba. Lo mejor de todo ha sido el encontrarme por el camino con personas que me han aportado esperanza en que si se quiere, todo es posible y se puede conseguir un mundo más acogedor, humanitario y mancomunado sin necesidad de hostilidades», describe.

Admite que poner un proyecto en marcha «no es cosa fácil y si a eso le sumas una recién estrenada maternidad, la dificultad y el esfuerzo asciende a niveles impracticables».

Por eso cree fundamental contar con personas en las que poder apoyarse con total seguridad, gente que sepa evaluar las metas desde fuera, «que puedan reconocer, en tu proyecto, los puntos débiles que pueden echar abajo todo el trabajo. Son necesarias todas las críticas, tanto las positivas, para reforzar la confianza en tu idea y la ilusión que necesitas para su puesta en marcha, como las negativas, para no descuidarse en los detalles en los que a veces se pierden las nociones fundamentales que son la base de tu idea», señala.

A pesar de que el proyecto Tribulanis ya venía labrándose desde hace mucho tiempo, reconoce que de no haber sido por la inyección de ilusión que le proporcionó el haber ganado el premio de Cooperactiv@s.com, y el apoyo técnico de Socialsoluciones que coordinó el concurso y Ulecoop, «seguramente todo esto se habría quedado en agua de borrajas. Y la verdad es que habría sido una pena tremenda ahora viendo los resultados y la repercusión que está teniendo el proyecto en mucha gente y no sólo en mi vida laboral y personal».

Además del Plan de Empresa sólido con el que guiarse, el primer galardón le aportó un sinfín de contactos necesarios para la producción y para efectuar las misiones sociales de los pequeños Tribulanis con oenegés y asociaciones con fines propios. Fernández anima a todas las personas a no quedarse paradas, a luchar por lo que se cree y lo que se desea, a no sólo intentar, sino hacer.

Natalia Fernández (con los muñecos), sus ayudantes, la técnico del Ciami y la concejala de mujer de Villaquilambre. F. OTERO

Colaboradoras, en la sede del Ciami en Villaquilambre. F. OTERO

Explicando como funcionan los Tribulanis. F. OTERO

■ Tribulanis, quiénes son
«Los Tribulanis no somos de aquí. Hemos venido para que nos encargues una misión, la que tú elijas.Venimos de un planeta al que amamos y cuidamos por encima de todas las cosas. Donde lo más importante no es el dinero, sino todos nosotros y el entorno que nos rodea. En Tribuland hemos cumplido todas las tareas posibles y ahora hemos venido a La Tierra a ayudar».

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■ De dónde vienen
De la reubicación, reducción, y reciclaje de textiles. Se alimentan de lo que ya no se usa para evitar que se generen residuos. Unos son de algodón, otros de lana, seda, nylon... Proceden de textiles industriales sobrantes (como tapicerías o restos de confección) y de las prendas de ropa que ya nadie puede dar uso.

■ Su misión: cooperar
Mejorar el medioambiente y misiones de colaboración con oenegés, que se ven en «www.tribulanis.com». El 10% de las ventas se destina a la misión más votada por sus padrinos. Cada Tribulani tiene su DNI y tarjeta con código propio que sirve para poder participar en los cursos, talleres y eventos que organicen. Contacto: «www.tribulanis.com».

Author: Innova

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