La asombrosa piscina depuradora de Nueva York

Una piscina de tamaño olímpico y con forma de un gigantesco signo más flotará sobre el East River de Nueva York ayudando a limpiar las poco cristalinas aguas de este río y aportando un original lugar donde darse un baño en verano. Si todo sale según lo previsto los neoyorquinos y su medioambiente comenzarán a disfrutarla en 2016.

La Plus Pool (+P) o ‘Piscina Más’, diseñada por Dong-Ping Wong, Archie Lee Coates IV y Jeffrey Franklin, podría hacer posible que los neoyorquinos buceen por primera vez en cien años en unas aguas limpias dentro del estrecho fluvial que conecta el Puerto de Nueva York con la isla de Long Island, según la revista TIME, que ha designado a esta futura obra como una de 25 mejores invenciones de 2013 (www.pluspool.org).

El exclusivo sistema de filtrado de esta piscina, cuyo presupuesto esta calculado inicialmente en 15 millones de dólares, limpiará las aguas mientras flota sobre ellas y su característica forma con el signo de la suma posibilita que haya diferentes alas, separadas unas de las otras, y destinadas a diferentes actividades.

Esta piscina flotante de depuración filtrará más de 500.000 galones (casi 2.000.000 de litros) de agua del río al día, contribuyendo de forma medible a la limpieza de los canales de la ciudad y dejando en el interior del recinto de natación agua fluvial limpia y descontaminada.

Este proyecto que —según su trío de diseñadores— se puso en marcha con la ambición de mejorar el uso de los recursos naturales de la ciudad y proporcionar a sus habitantes una forma segura para nadar en sus aguas, contará con cuatro piscinas en una, dos de ellas destinadas a los niños y dos a los adultos.

La Plus Pool se está financiando en parte mediante kickstarter, una plataforma en Internet destinada a obtener fondos para proyectos creativos a través de las aportaciones económicas de una multitud de donantes. Llevan obtenidos más de 300.000 dólares.

Para Franklin, Coates y Wong, esta exitosa recaudación de fondos y el enorme apoyo del público y diversas asociaciones, demuestran que están yendo «en la dirección correcta».

Sus creadores aspiran a que la +Pool esté operativa en el verano de 2016, después de que terminen de probar su sistema de filtrado, finalicen el desarrollo del diseño y pasen por el largo y arduo proceso de obtención de las autorizaciones municipales y estatales que se requieren para abrirla al público.

Entre otros avances efectuados hasta ahora, los impulsores de este proyecto han analizado el impacto ecológico de la piscina para conseguir aumentar al máximo sus beneficios para la naturaleza, han ensayado diferentes materiales de filtración y han aprendido mucho sobre enterococos, coliformes fecales y otros microbios presentes en las aguas del East River.

Estos tres expertos cuentan con la colaboración de importantes centros y consultoras de investigación y desarrollo de arquitectura, ingeniería y tecnologías como Arup, Ideo, el Observatorio de la Tierra Lamont—Doherty de la Universidad de Columbia, los arquitectos navales Persak y Wurmfeld y la empresa especializada en filtrado Mackworth.

Franklin, Coates y Wong admiten que ya existen otras piscinas flotantes en el mundo, pero «ninguna de ellas filtra las aguas en las que flota». Entre sus favoritas, que han tenido en cuenta para diseñar su obra figuran las de Josephine Baker en París, la de las islas Brygge en Copenhague (Dinamarca) y la Badeschiff situada junto al estadio Arena en aguas del río Spree, en Berlín.

Convencer, lo + difícil

La +P permanecerá sujeta al lecho del río mediante un sistema que le permitirá subir y bajar con las mareas y las olas y se desplazaría lentamente sobre las aguas si fuera necesario, además de sortear las situaciones más difíciles como los huracanes que periódicamente azotan Nueva York, para estar a salvo del impacto de residuos peligrosos que puedan moverse por el río durante una gran tormenta.

Una de las opciones que se barajan para reciclar los materiales que queden del filtrado de las aguas es su captura en cartuchos que puedan quitarse y llevarse a plantas de tratamiento de residuos para reaprovecharlos en humedales flotantes y arrecifes de ostras.

Un audaz proyecto cuyo último obstáculo será convencer a los neoyorquinos, que ahora tienen un miedo casi endémico a las agua sucias de su río, para que den el paso de nadar y sumergirse en ella.

Author: Innova

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