La ayuda al médico sin Internet

SUSANA VERGARA PEDREIRA

Salvar vidas y eso no puede depender de nada y mucho menos de si hay conexión a Internet».
Esa es la gran aportación de iDoctus, que funciona incluso cuando no se dispone de Internet y sin necesidad de tener conexión 3G en el teléfono.

La aplicación creada por Luis Cañizo y Ángel Díaz Alegre pertenece a una nueva generación de APP clínicas que ayudan al médico a ser más eficaz, le permiten resolver cualquier duda y comprobar su diagnóstico y el tratamiento en el momento, delante del paciente, incluso cuando no hay conexión a Internet. Algo que ocurre muy a menudo. Y no sólo porque se caiga la red. A veces, es la propia administración la que ‘capa’ el acceso a aplicaciones. Otras, el médico trabaja con maquinaria electrónica de alta precisión que no puede recibir interferencias.

Cañizo sabe bien de lo que habla. Aunque no es médico, lleva buena parte de su vida desarrollando aplicaciones para ellos. Él y su socio, Ángel Díaz Alegre. Se conocieron en el Instituto de Tecnología de Massachusetts. Entre los dos tienen cinco diplomas en Stanford y MIT. Hace tiempo que se dieron cuenta de que todos los médicos y no sólo ellos, sino que todos los pacientes usarían sus terminales móviles para gestionar su salud y tratar sus enfermedades. Es la filosofía de iDoctus, que está avalada por siete sociedades médicas españolas.

La aplicación proporciona todo el saber de la medicina en la palma de la mano. Está concebida para uso exclusivo de profesionales médicos en activo y es una colección de docenas de herramientas muy especializadas para resolver cualquier duda que tenga un médico. Y lo hace sin estar conectados a Internet.

«Una vida no puede depender de que haya conexión en ese momento», dice Cañizo.

Ese ha sido su gran reto. Cuando la aplicación encuentra una red, se refresca automáticamente. Un trabajo de más de tres años de un amplio equipo de trabajo que ha supuesto una inversión de casi tres millones de euros en investigación, todo capital de inversores privados aunque la empresa cuenta con una línea de préstamos del Ministerio de Industria. Ahora buscan dos millones de euros más para su expansión internacional.

Curiosamente, tal vez no sea lo más difícil. «Puede ser un topicazo, pero quizá el mayor obstáculo es la resistencia mental del ser humano a cambiar la manera en que haces algo. Aunque sea para mejorar y aunque sea gratis.... cambiar lleva su tiempo. Y la innovación tecnológica de las APP médicas supone un cambio en la forma en que el médico y el paciente interaccionan en consulta», dice Cañizo.

Y algo más. «Crear una empresa rentable y con crecimiento fulgurante es un reto diario», apostilla.
«Tenemos un equipo técnico de gente fantástica. Date cuenta que todo hay que desarrollarlo tres veces —para iPhone, para Android y para la web)—, los smartphones tienen que funcionar incluso sin conexión, y en medicina no puedes equivocarte, con lo cual los controles de calidad tecnológica son realmente complejos», dice. Y subraya «en medicina no puedes equivocarte».

«Hoy en día en innovación tecnológica no hay cabida para los Quijotes solitarios. iDoctus es la labor de un equipo estelar de gente que lleva ya tres años trabajando sin descanso», cuenta Luis Cañizo.

La aplicación es para uso exclusivo del médico. Se descarga directamente en el teléfono móvil o tableta (en sistema Apple o sistema Android) y luego la app se configura específicamente para cada especialidad médica porque los contenidos son distintos para un oncólogo que para un médico de familia, por ejemplo. Es gratuita durante tres meses y luego cuesta  230 euros anuales. Cañizo apunta que normalmente los visitadores médicos se la regalan al doctor.

iDoctus, asegura Cañizo, consigue que el médico evite al menos dos errores a la semana. «Eso equivale a más de 18 millones de errores anuales que pueden ser evitados. Imagina: segun el propio Ministerio de Sanidad en España 2,7 millones de ingresos en urgencias se deben a errores que podrían haber sido evitados. El coste humano y para el sistema es descomunal. Por si fuera poco, los usuarios de iDoctus ahorran entre 1,5 y dos horas de práctica clínica a la semana, haciéndolos mucho más eficaces», desgrana.

Esto es el presente. Una herramienta de ayuda inestimable para la toma de decisiones del médico. El futuro inmediato hará de iDoctus el medio por el que el médico y el paciente se comuniquen, «y un vehículo para recopilar información biométrica del paciente y monitorizar su evolución al tratamiento», vaticina.

Asegura que la decisión de enfocar su carrera profesional hacia la eSalud fue fácil. «Podría dedicarme a vender agua embotellada o a ayudar a que la Sanidad que se suministra a millones de personas funcione mucho mejor así que... Pero, sobre todo, estamos en un momento mágico en el que la manera en que recibimos los tratamientos médicos va a reinventarse gracias a las nuevas tecnologías».

Y una gran crítica. «En mi experiencia, las administraciones públicas, que gastan un 10% del PIB en nuestra salud,  viven en general en la era de Pedro Picapiedra. El que toma la decisión ni tiene dinero ni nadie le exige métricas precisas de mejora asistencial. Quitando la honrosa excepción de la Subsecretaria de Telecomunicaciones del Ministerio de Industria, las instituciones sólo ponen trabas a la creación de empresas y a la innovación tecnológica».

Lo dice un especialista de reconocido prestigio en startups tecnológicas, que comenzó innovando en energías renovables con Ferrovial, pasó a cofundar la primera agencia de viajes por internet en Latinoamérica — «hoy somos la más grande», dice— y ahora se ha centrado en la eSalud, «empezando por mejorar la labor del médico».

Basta echar un vistazo a su currículum y al de su socio.
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Author: Innova

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