La magia de convertir bits en átomos

A. G. VALENCIA | LA BAÑEZA

Aunque a principio de curso los ocho alumnos de la asignatura de Tecnología Industrial I, que capitanea la profesora Isabel Benavides en el Instituto Ornia de La Bañeza, apenas sabían qué era y cómo funcionaba una impresora 3D, ahora se han convertido en auténticos expertos en la materia que casi podrían escribir un libro sobre ello. Todo comenzó con el planteamiento sobre el proyecto a desarrollar en la asignatura a lo largo de estos meses. Sobre la mesa se pusieron varias posibilidades: fabricar robots, construir su propio dron o trabajar, profundizar y poner en marcha su propia impresora 3D, opción que finalmente ganó por votación. Una iniciativa nada sencilla a priori que, sin embargo, y gracias a la constancia y el trabajo en equipo, ya es una realidad que está dando muy buenos resultados.

Los alumnos son los protagonistas de este proyecto que comenzó con el planteamiento del diseño. El primer paso fue elegir el marco de la impresora, puntal fundamental para la máquina, entre las propuestas que presentaron los estudiantes. Se decantaron por uno al que poco a poco añadieron algunas mejoras. El objetivo de este proyecto, explica Isabel, es didáctico por eso a la par que los alumnos han ido construyendo la impresora, modelo Prusa I3, han ido buceando, leyendo e investigando, en definitiva aprendiendo, sobre esta tecnología que muchos autores apuntan a que supondrá una nueva revolución industrial.

La máquina, la joya de la corona de la clase de Tecnología Industrial, ha sido bautizada como Atenea, siguiendo la estela de nombres griegos y romanos que normalmente se da a este tipo de impresoras. Negra y verde, la propuesta está fabricada con piezas a su vez creadas con otras impresoras, dispone de los motores con la potencia necesaria y cuenta con tres ejes, X,Y y Z, que ponen en marcha la impresión.

Este proyecto, explican los alumnos, también ha tenido un componente importante en fijarse en lo que con anterioridad han hecho otros en la materia. Subrayan que en Internet hay vídeos y tutoriales que igualmente les han servido de guía. Y es que no hay que olvidar que el mérito también radica de que se trata de una iniciativa de clase, adaptada a un presupuesto muy limitado.

Poco a poco y una vez con el diseño elegido y el proyecto en marcha comenzó el montado de Atenea, que ya es una más en la familia del Instituto Ornia. La parte electrónica fue la más complicada y está corrió a cargo de la profesora. Es una impresora que, además, cumple con una función dentro del centro y es que puede imprimir las piezas que se requieran para otros departamentos. En este sentido los alumnos de Tecnología Industrial ya han sacado en tres dimensiones los alzados para la clase de Dibujo, aceptan encargos de alumnos y padres, han impreso un modelo de arco romano para las clases de Arte y Cultura Clásica, están trabajando en unos detalles para los alumnos que se gradúan este año y tienen en cartera imprimir un corazón que pueda emplearse en las clases de Biología.

El funcionamiento de la impresora 3D también está aportando nuevos conocimientos a este grupo de estudiantes. Con una soltura que abruma explican que el primer paso es el diseño de la pieza a través del ordenador, aunque también puede disponerse de los modelo que existen en las galerías libres de Internet. De aquí, la futura pieza se guarda en una tarjeta SD, que lee la impresora y que se maneja desde su propia pantalla. Los alumnos explican que el archivo a imprimir ya lleva asociada la temperatura a la que debe hacerse. Cabe destacar que el material que da forma a estas piezas es ácido poliláctico (PLA), que es biodegradable.

Dentro del trabajo educativo y de formación, los ocho alumnos de la clase han elaborado un completo mural, donde se explica todo el proceso, desde la creación del archivo, a los materiales, pasando por la impresión y los resultados. Cuentan que Atenea imprime en capas y que la resistencia de las piezas no está vinculada necesariamente a la cantidad de PLA que lleven. De hecho, en la mayoría de lo casos son huecas.

De la mano del mural y de la máquina, sin olvidar todos los conocimientos adquiridos, los estudiantes tienen lista de espera para explicar al resto de compañeros del centro el funcionamiento de la impresora 3D, un proyecto hecho por ellos y para el Instituto, que ha generado una enorme expectación. Incluso se da la posibilidad a que los padres y madres interesados puedan acercarse a conocerla.

La iniciativa, además, no queda aquí, y el objetivo, según explica Isabel es irla mejorando. «A raíz de una impresora se pueden hacer otras», destaca, sin olvidarse de precisar que Atenea se ha convertido en una herramienta didáctica «muy interesante» con una «enorme aplicación práctica».

«Fabrica tú mismo»

No es la primera vez que los alumnos de Tecnología Industrial sorprenden con sus ‘inventos’. El curso pasado desarrollaron unos robots y su propia aplicación para controlarlos desde el móvil y, ahora, aunque aún se están estudiando las posibilidades, por la enorme legislación que existe, no se descarta que el proyecto de fabricar un dron acabe siendo una realidad más pronto que tarde.

Los alumnos están encantados con su criatura. Atenea les hace la asignatura mucho más divertida. «Aprendemos más y el esfuerzo se valora enormemente», destacan, conscientes de que la máxima «fábrica tú mismo» supondrá la nueva Revolución Industrial.

Isabel Benavides también está satisfecha con el trabajo conseguido. Señala que la suerte es que se trata un grupo pequeño «de alumnos muy comprometidos, que han sabido repartirse el trabajo y profundizar en las distintas partes para sacar adelante el proyecto de la impresora». Esta profesora entiende, precisamente, que este trabajo en equipo, coordinado, es parte de la vida y de la educación. «El objetivo no es que lo hagan todo bien», dice, «el propósito es enseñarles el camino». Misión cumplida.

La profesora Isabel Benavides, junto a los alumnos de la asignatura de Tecnología Industrial I. A. VALENCIA

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■ Un panel ilustrativo

Junto a la impresora, los alumnos han diseñado un mural explicativo para hacer entender a todos sus compañeros de Instituto el funcionamiento de su máquina. En él, señalan que una impresora 3D es una máquina capaz de realizar piezas o maquetas volumétricas a través de un diseño hecho por ordenador (CAD), un modelo descargado de Internet (Thingiverse) o recogido a partir de un escáner 3D.

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■ Electromecánica

Todos los procesos de la impresora son controlados por una placa de Arduino sobre la que se coloca un shield ramps 1.4, a la que conectan todos los demás elementos, motores, finales de carrera, pantalla LCD, transmisores y resistencias, tal y como recoge el mural.

■ Materiales para la impresión
Atenea, la máquina de los alumnos del Ornia, emplea el ácido poliláctico (PLA) para imprimir. Se trata de un polímero biodegradable que se fabrica a partir de recursos  cien por cien renovables como el maíz, la remolacha el trigo y otros productos ricos en almidón.

Algunas de las piezas que ya se han imprimido. A. VALENCIA

Author: Innova

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