León mira al cielo como Galileo

MANUEL C. CACHAFEIRO | León

Galileo da hoy nombre a uno de los grandes desafíos de Europa: competir con el sistema GPS norteamericano, y también con el ruso, en la carrera por el liderazgo tecnológico.

Hasta ahora son seis los satélites que se han lanzado al espacio dentro del proyecto al que da nombre el astrónomo italiano del siglo XVI. El próximo mes de febrero está previsto uno doble. Dos satélites más, a los que, a mediados de 2015, se unirá otro grupo de cuatro que partirán en un cohete Ariane5. En total, serán necesarios 27 para que la competencia sea real, algo que se prevé alcanzar en el horizonte del año 2020.

El proyecto europeo se coordina desde el Galileo Control Centre, situado en Oberpfaffenhofen, a las afueras de Munich (Alemania), donde trabajan dos ingenieros leoneses. Mario Castro de Lera, de Santa Lucía de Gordón, y Raúl Cadenas, de Toral de los Guzmanes.

«El público en general -explica Mario, de 41 años- podrá utilizar sus navegadores con el sistema Galileo cuando 14 satélites estén en el aire. Eso será posible porque el navegador utilizará información de otros satélites como los GPS americanos o los ‘glonass’ rusos cuando no haya suficientes ‘galileo’», indica.

El americano y el ruso no son los únicos que existen. China, Japón e India también están compitiendo con su propia tecnología. «Todos estos países tienen o están construyendo su propio sistema de posicionamiento y navegación. Esa independencia frente a los sistemas de otros países es la razón principal de este proyecto», señala este ingeniero gordonés, que saltó a tierras germanas desde Toulouse. En su caso, es co-responsable del control y ‘monitoreo’ de los sistemas eléctrico y térmico de los satélites. «Participo activamente en el sistema de control del apunte de la órbita del satélite», añade para explicar un poco más su cometido.

Raúl Cadenas (31 años), el otro leonés que trabaja en el Galileo Control Centre, lleva dos años y medio en el proyecto, desde que dejó Madrid por Munich. «Soy principalmente ingeniero de dinámica de vuelo. Mi principal responsabilidad es determinar la posición de los satélites y calcular las maniobras de corrección necesarias para asegurar que se mantienen en sus órbitas-objetivo». A ese trabajo, desde hace año y medio, añade su participación en el equipo de planificación de Operaciones, como encargado de programar la ejecución de todas las actividades dentro del centro de control que afectan a las operaciones de los satélites de Galileo. El sistema completo estará distribuido en tres planos orbitales, a 23.222 kilómetros de altitud sobre la Tierra, con una inclinación de 56 grados con respecto al ecuador, según explica, en este caso, la Agencia Espacial Europea en su página web.

La Comisión Europea estimó en un informe en el año 2012 que el 6-7% del PIB europeo – unos 800.000 millones de euros – depende ya de los servicios de navegación por satélite. Sin embargo, los usuarios europeos no tienen otra alternativa que determinar su posición con el sistema GPS estadounidense o con el sistema ‘glonass’ ruso.
Pese a la crisis económica, países como Francia, Reino Unido o Alemania han decidido apostar por el sector espacial conscientes de que la competencia es global a la hora de hablar de innovación y conocimiento sostenible.

El posicionamiento por satélite se ha convertido en algo casi cotidiano. Si las señales se interrumpiesen de repente, muchos barcos y aviones tendrían hoy dificultades para volver a utilizar las técnicas de navegación tradicionales. Pero no sólo es útil en el transporte. Muchas redes de servicios dependen ya en gran medida de la capacidad de sincronización horaria ofrecida por los sistemas de navegación por satélite.

Y eso hoy. A medida que aumenten las aplicaciones, las repercusiones de un fallo en su señal serán cada vez mayores, lo que supondrá un serio riesgo también para la seguridad humana.

La zona en la que se encuentra el Galileo Control Centre, el lugar de trabajo de Mario y Raúl, es un entorno natural excepcional, con cinco grandes lagos y los Alpes en el paisaje como si fuera una postal. «Los bávaros le dan especial importancia a su medioambiente y lo cuidan para poder disfrutarlo, ya sea en bicicleta, con muchos kilómetros de carril-bici, o con recorridos a pie muy cuidados. La calidad de vida es muy buena, pero también es una zona muy cara», se lamenta Mario.

Aunque estos dos ingenieros leoneses no se den mucha importancia, está claro que están trabajando en uno de los proyectos más vanguardistas que se desarrollan en la actualidad en el Viejo Continente.

Raúl reconoce que le apasiona su trabajo. Lo más ilusionante, explica, es el periodo en el que se hacen maniobras de los satélites para colocarlos en su nueva órbita. «Todavía me asombra la idea de ser capaz de dirigir la posición de un objeto desde 22.300 kilómetros de distancia. Esto requiere de un gran trabajo en equipo, y cuando finaliza con éxito, sin lugar a dudas es muy gratificante. Siempre se están aprendiendo cosas nuevas; cada vez aparecen nuevos retos que hace que sea una labor muy dinámica», añade.

A título personal, Mario se ha integrado en Alemania después de vivir varios años en Francia. «Mis hijos van a una escuela alemana de tipo Montessori, donde se han integrado muy bien. Como para todo el mundo que llega a un lugar nuevo, hacerse con un grupo de amigos y formar parte de un nuevo entorno socio-económico lleva su tiempo», añade. Este gordonés, de Santa Lucía hasta la médula, hizo también sus pinitos durante un tiempo en el mundo de la información. Su página ‘lazorrera’ -en Gordón a los habitantes de Santa Lucía se les conoce por el sobrenombre de zorros, como gatos a los de Pola o mosquitos a los de Villasimpliz- fue durante mucho tiempo la voz de su pueblo, aunque estuviera hecha a más de mil kilómetros de distancia desde Francia.

 «Hoy soy miembro de lo que Sarkozy llamaba en Francia la «immigration choisie» (immigración selectiva), la immigración permitida por tratarse de personas con una alta calificación. Además yo estoy en este país (lo dice por Alemania) porque me gusta y porque me puedo manejar en el alemán del día a día. Tengo la firme voluntad de integrarme en esta sociedad, pero tengo que decir que la sociedad no lo pone fácil», reconoce al analizar su estancia en el extranjero.

Y es que Mario es una persona que le gusta reflexionar sobre el mundo que le ha tocado vivir. «Esto me hace pensar en las dificultades de aquellos inmigrantes que están aquí o en otros países como España por razones de supervivencia, ya sea por un empleo o porque son perseguidos en sus países de origen. Mi empatía con ellos es total, aunque sigue siendo difícil imaginarse como de duro tiene que ser vivir en esas condiciones. Y, además, con un nivel de exigencia de integración que en algunos casos resulta opresivo cuando no excluyente. Y ya ni te cuento cuando existe la barrera religiosa...».

Y añade: «Viajar al extranjero vía Ryanair o Easyjet no es garantía de conocer un país, ni a su gente y, por supuesto, no permite hacerse una idea de las barreras de integración... Aunque yo por ejemplo, tendría las mismas o similares barreras de integración si quisiera volver a León, pues es una provincia con una forma de entender la vida con la que yo ya he puesto mucha distancia».
Tanto que reconoce que «ahora mismo ya sería un inmigrante en León, aunque pueda sonar extraño».

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■ Qué es
Galileo es el Sistema Global de Navegación por Satélite (GNSS) de Europa, un sistema bajo control civil que ofrecerá servicios de posicionamiento garantizados y de alta precisión. La señal de Galileo será compatible con las de GPS y glonass, los dos sistemas GNSS operativos en la actualidad.

■ Mínimo error
El servicio estándar de Galileo utilizará dos bandas de frecuencia, lo que permitirá determinar la posición en tiempo real con un margen de error inferior a un metro. La disponibilidad del servicio estará garantizada y, en caso de que se produzca cualquier incidencia en el sistema, se informará a los usuarios en cuestión de segundos.

■ Los primeros
Los dos primeros satélites europeos de navegación, GIOVE-A y –B, fueron lanzados en los años 2005 y 2008, respectivamente, con el objetivo de reservar las frecuencias asignadas por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) y de probar en órbita la tecnología desarrollada para la nueva constelación.

Author: Innova

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