‘Mates’ como un juego

PILAR INFIESTA | León

Fueran los egipcios, en la época de los faraones, o los hindúes quienes insuflaran vida al ajedrez, lo cierto es que este divertimento, que se introdujo con fuerza en Europa desde la Edad Media, goza de la virtud de convertir las matemáticas en un juego de niños. Una cualidad que la profesora del departamento de Matemáticas del campus leonés, Noemí de Castro, ha sabido exprimir y llevar a las aulas universitarias de la Facultad de Educación, donde se forma a los futuros maestros.

No en balde, las 64 casillas del tablero y los 32 trebejos (piezas) que se disponen para la ‘batalla’ pueden dar origen a un número tan elevado de partidas diferentes que exceden el conjunto de átomos del Universo. Miles de posibilidades que obligan a reflexionar, calcular y valorar opciones y que permiten acercar de forma sencilla el denominado pensamiento lógico a los más pequeños. De Castro intenta transmitir a los universitarios que aspiran a ser profesores de niños la importancia de escapar de los libros y de la metodología tradicional a la hora de enseñar las matemáticas y explorar otros horizontes más amenos y altamente eficaces como los casi infinitos recursos que aporta el ajedrez. «Las ‘mates’ no son malas o difíciles, es cuestión de explicarlas bien, y poseen muchas aplicaciones más allá de usarlas para la compra. En el futuro que les espera son imprescindibles, aunque en clase, no se suele incidir en para qué sirven y eso causa desmotivación», señala, algo que quiere cambiar con el proyecto de innovación educativa, por el que ha sido premiada con un segundo accésit en la Universidad, denominado .Para constatar sus bondades, se puso en práctica en el Colegio Leonés con 44 pequeños de 5 años divididos en grupos. Los 38 estudiantes universitarios que participaron en el proyecto de esta nueva forma de impartir una clase se encargaron de elaborar los materiales didácticos, desde los tableros gigantes de nueve metros cuadrados con cuadrículas blancas y negras, a sus piezas, otros más sencillos para que los niños puedan pintar encima y algunos de tamaño pequeño de 3X3, «para que no se distraigan». «El objetivo de esta experiencia no era que los niños aprendieran a jugar una partida completa de ajedrez, sino que se familiarizaran con sus elementos, el tablero, las figuras, que asimilasen el sentido del juego y siempre desde un punto de vista lúdico y divertido», matiza. Así, los escolares interiorizaron las tablas de coordenadas, los conceptos de filas, columnas, diagonales y las formas geométricas «jugando y sin darse cuenta», aclara. Por eso el conocimiento de los materiales fue clave para trabajar la orientación y la percepción visual de los pequeños. Además de ‘engancharles’ hacia el juego con un cuento sobre un lugar llamado ajedrez donde les encantaba jugar al pilla-pilla, y vivían el rey, la dama, las torres, los peones, caballos y alfiles, los universitarios se disfrazaron para recrear ese escenario y usaron cinta aislante para delimitar cuadrículas y explicar en el suelo de la clase los movimientos de las figuras. Un diseño que aprovecharon para improvisar una carrera de relevos siguiendo el desplazamiento en L del caballo, que, como curiosidad, origina 122 millones de posibilidades.

De Castro asegura que este milenario juego «potencia la competencia matemática y el desarrollo de las fases de la resolución de problemas». Cuando el jugador se enfrenta al tablero necesita revisar y analizar qué problema se le presenta, cómo puede resolverlo y tener en cuenta las consecuencias de la jugada. Junto a los universitarios de tercer grado de la asignatura de Recursos de la Enseñanza de las Matemáticas puso en marcha la iniciativa, que cumple un doble objetivo. Por una parte se ha implicado a los futuros licenciados en la planificación y puesta en marcha de un proyecto de innovación docente y, por otra, se ha llevado a la práctica la idea de trabajar desde edades tempranas en el juego del ajedrez, estimulando el pensamiento lógico-matemático en los niños de 5 años. Hace tiempo que la Ciencia demostró que la única forma de ser realmente unos ases de las matemáticas es practicar, porque «no existe un gen matemático». Además, aprender matemáticas nos cambia. Y no solo si nos especializamos en este área del conocimiento. A medida que los niños aprenden a sumar y restar y dejan de resolver problemas contando con los dedos para empezar a usar su memoria, su cerebro se reorganiza y se activa el hipocampo, una región cerebral en forma de caballito de mar esencial para que la memoria se forme. Quién sabe si llegarán a ser unos Fibonucci y a codearse con el número phi.

Profesora de ajedrez para innova nuria /


La licenciada en Matemáticas Noemí de Castro se sienta sobre el gran tablero de 9 m2 de ajedrez que han elaborado sus alumnos universitarios para acercar conceptos de lógica a los niños en el Leonés.

■ ¿Proyecto de premio?
El proyecto de innovación de 38 universitarios de la asignatura Recursos para la enseñanza de las Matemáticas de tercer curso del Grado en Educación Infantil, coordinados por su profesora Noemí de Castro, del Área de Didáctica de las Matemáticas, se alzó con un segundo accésit de la ULE. Trabajan para introducir el ajedrez en la enseñanza.
ajedrez colegio leones 2

Author: Innova

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