Plásticos que se curan y vuelan

OMAR SEGURA | Madrid

Envases, juguetes, CDs, coches, aparatos electrónicos, bolsas, tarjetas bancarias, envoltorios, tubería de PVC, espumas aislantes, piezas de motores, carrocerías, maletas, artículos deportivos, fibras textiles... .

Cuando están a punto cumplen su primer siglo de vida oficial—el belga Leo Hendrik Baekeland presentó al público en 1909 la baquelita, considerada el primer plástico— casi es más fácil enumerar donde no están actualmente estos materiales sintéticos, que elaborar una lista de sus innumerables aplicaciones. 

Además de omnipresentes, son baratos, resistentes, aislantes y fáciles de trabajar. Cuando comienzan a transitar su segundo siglo de existencia, estos compuestos que contienen como ingrediente esencial una sustancia orgánica denominada polímero, están viviendo una auténtica revolución tecnológica, que les augura una serie de usos y cualidades insospechados. 

Científicos de Estados Unidos han creado un plástico que imita el proceso de autocuración de la piel humana y es
capaz de autorrepararse repetidas veces, cuando sufre una grieta o rotura.

Para los investigadores de la Universidad de Illinois, en Chicago, este material, puede tener múltiples aplicaciones, desde implantes médicos que se reparen a sí mismos hasta piel sintética, aviones o pintura para autos, ya que según sus creadores «es como si se diera vida a un plástico».

Sintéticos pero con ‘vida’

Hace unos años estos mismos expertos crearon polímeros, unos compuestos sintéticos que son tanto viscosos como elásticos, los cuales podían repararse a sí mismos una y otra vez si se les sometía a calor o presión, pero ahora han conseguido por primera vez, un material que puede autorrepararse reiteradamente sin ninguna intervención externa. Además, otros investigadores estadounidenses trabajan en lo podría ser uno de los combustibles del futuro: el denominado bioplástico, que después de su uso cotidiano, puede convertirse con facilidad en diésel.

El nuevo material es idéntico al plástico convencional pero tras su utilización, puede transformarse mediante un proceso que lleva tan sólo tres horas, en diésel gracias a la aplicación de una enzima natural, la cutinasa, que descompone el plástico para convertirlo en biocombustible.

El doctor Richard Gross, de la Universidad Politécnica de Brooklyn, es el «padre esta criatura», en la que el Ministerio de Defensa americano está invirtiendo dinero y que acabaría con años de búsqueda científica destinada a convertir los desperdicios en combustible.

Además de reciclarse, los plásticos tiene cada vez más aplicaciones. La compañía japonesa Toshiba ha desarrollado una impresora que utiliza un plástico que puede ser reutilizado cientos de veces y que podría ayudar a las empresas a reducir las emisiones de carbono ya que esta nueva máquina reduce de forma considerable el papel que consume. 

El papel utilizado por la impresora B-SX8R está fabricado con un plástico denominado PET, también utilizado para fabricar de botellas de bebidas gaseosas y agua mineral, y será útil para aquellos casos en que el usuario no se necesiten guardar copias permanentes de documentos. 

Cada hoja de papel de plástico tiene una capa de pigmentos químicos sensibles al calor que bajo diferentes circunstancias, se vuelven blancos o negros, y en condiciones de trabajo normales puede ser utilizada 500 veces.

Expertos de la compañía estadounidense Boeing, han adelantado que los modelos de sus aviones 737 se construirán con materiales no metálicos y sus compuestos para evitar que se oxiden. Los ingenieros creen que el uso de materiales más ligeros además contribuiría a mejorar la eficiencia del combustible y la autonomía de vuelo de las aeronaves. 

Estos componentes son el resultado de la combinación de dos o más materiales con diferentes propiedades, y actualmente ya se están utilizando para fabricar raquetas de tenis y radios de bicicletas. 

La Boeing ha desarrollado la nueva aeronave Dreamliner 787, un modelo construido con compuestos plásticos de fibra de carbón reforzada. Se calcula que hasta un 50 por ciento de la estructura principal del 787, incluyendo fuselaje y alas, está hecho de materiales compuestos.

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Author: Innova

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