Una realidad a la medida

MARÍA J. MUÑIZ | León

Infografías de ingeniería, topografía, arquitectura o interiorismo; reproducciones de personas; maquetas en tres dimensiones con una reproducción exacta del color; realidad aumentada;... Todo eso ofrece Sintegraf, que añade a sus propuestas profesionales la realización de cursos personalizados para aprender las técnicas del modelado en 3D, que permiten sacar el máximo rendimiento al creciente universo de las impresoras de este tipo.

La aventura de Gonzalo Hidalgo, gerente de Sintegraf, no comienza ahora, con el boom de las impresoras en tres dimensiones. Su trayectoria se inicia en 1996, con un proyecto en compañía de otros dos socios para realizar proyectos de infografía en 3D. «Generábamos en el ordenador edificios, puentes, o lo que hiciera falta de forma virtual, antes de que se construyeran, para hacer presentaciones o campañas de publicidad».

Delineante y topógrafo, la realidad virtual ha sido siempre su pasión, y desde hace casi dos décadas también su profesión. Hoy con una nueva fórmula de trabajo. Sintegraf es Gonzalo Hidalgo, y los proyectos que lleva a cabo los realiza con otra media docena de profesionales que también han optado por la fórmula del autónomo que colabora con los otros en función de las necesidades y los proyectos.

La aventura de Hidalgo con la impresión en tres dimensiones comenzó en 2007, cuando compró su primera impresora. «De aquella prácticamente ni se sabía que existían, llevaban sólo cinco años en el mercado español». La tecnología, evidentemente, ha evolucionado mucho desde entonces. Sintegraf trabaja hoy con una máquina de inyección, que imprime sobre un polvo muy fino con capas de 80 micras, con las que genera un modelo a escala prácticamente perfecto, capa a capa. «Es lo más parecido a una impresora, pero la inyección permite imprimir con toda la gama cromática». El resultado es de gran perfección y realismo.

Es la fórmula en la que las infografías con las que inició su carrera el gerente de Sintegraf se han vuelto «reales. Ahora pueden tocarse». Un ejemplo claro son las maquetas de proyectos de ingeniería o de obras, «tienen más realismo, mayor definición y pueden realizarse en mucho menos tiempo. Antes podían tardar un mes en hacerla, ahora en una semana puede estar lista. Se ahorra tiempo, y también dinero. Y la calidad es mucho mayor».

Las grandes impresoras profesionales con las que trabaja disponen de softwares propios y trabajan con materiales distintos a los plásticos, que es lo que más se utiliza ahora. «Se trata de gamas profesionales que permiten realizar objetos con mayor definición, pero las que imprimen en plástico han permitido que estas herramientas lleguen a todo el mundo. No son nuestra competencia, pero son complementarias, porque hay piezas que es mejor hacer con unas que con otras».

En cualquier caso, el hecho de que muchos aficionados dispongan hoy de su impresora 3D ha abierto un nuevo mercado para la actividad de Sintegraf. «Realizamos cursos muy personalizados, para usuarios de estas impresoras. Si aprenden a modelar en tres dimensiones pueden sacarles mucho más partido. Lo suyo es saber manejar los programas de modelaje para después pasarlos a la impresora, así se realizan las piezas que se desean sin tener que depender de otros».

Las impresoras en tres dimensiones disponen de un software muy básico, útil para poder realizar el objeto que se ha generado en los programas de 3D. «Los hay libres, de pago y profesionales. Esos programas de modelaje son los que permiten realizar proyectos, en realidad las impresoras son sólo conversores del modelado».

Ante esta realidad los cursos que oferta Sintegraf «permiten adaptarse al nivel y las necesidades de cada uno. Además, también en función de este perfil, podemos asesorar sobre qué tipo de impresora es el más idóneo, porque en el mercado hay miles, de todo tipo y de todas las gamas y calidades. Incluso podemos contactar con nuestros proveedores para conseguirlas».

La diferencia en la calidad de las impresoras se muestra sobre todo en la forma de dar altura a los objetos. «Si no tienen mucha resolución quedan los ‘dientes de sierra’. Por eso, en función de las necesidades de quienes acuden a nosotros para aprender a modelar, calculamos las funciones y vemos las posibilidades, porque son muchas las empresas que las venden a usuarios domésticos».

En el plano profesional Sintegraf desarrolla maquetas y proyectos para ingeniería, obra civil, arquitectura, topografía, interiorismo, arqueología, presentaciones packaging, educación, medicina, automoción, modelado molecular,...

«Parte de nuestro trabajo se centra también en realizar moldes para generar después tiradas grandes de diversas piezas. Se trata de hacer prototipos previos para comprobar si hay posibles errores antes de hacer esas grandes tiradas, para ver si las piezas encajan a la perfección,... Antes estos prototipos se realizaban a mano, pero la precisión no era la misma. Ahora, con las impresoras de 3D profesioales, la precisión es absoluta».

Hasta tal punto que ahora realizan reproducciones exactas de personas. «Tenemos un escáner para lograr una figura en 3D, lo están utilizando mucho como regalo, o como un capricho. Para tener a alguien en su mesa, como trofeo jugando a un deporte,...»

Su última aventura es la realidad aumentada. «Queremos abarcar la gama completa del mundo tridimensional. Generamos objetos virtuales para imprimir carteles, en 3D,... La realidad aumentada es combinar el mundo real con el virtual. A través de una cámara conectada a un ordenador se muestra en tiempo real la evolución de un objeto seleccionado. Ahora se utiliza para presentar proyectos, permite verlos más allá de las maquetas tradicionales, rotarlos desde todos los puntos de vista y todas las perspectivas».

Es el futuro, junto con las impresoras 3D que imprimen en metal. De momento.

Author: Innova

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